27 jul. 2010

6 Conductas sexuales animales (Demasiado similares a las humanas).



Ser científico no es fácil, a veces involucra jugar con sustancias peligrosas, a veces involucra formular… ehm… formulas matemáticas que podrían descifrar el origen del cosmos. En otros casos hay que sentarse en una silla y ver animales fornicando. Pero es una actividad necesaria para saber que:

#6. Los animales son homosexuales.
(http://www.youtube.com/watch?v=DdBORA8v80I)
Todos escuchamos en las noticias sobre la pareja de pingüinos homosexuales de un zoológico alemán que adoptó un huevo que supuestamente había sido abandonado por su madre heterosexual, drogadicta y alcohólica. Resulta que la homosexualidad es muy común en los pingüinos y además suelen tener una sola pareja por el resto de su vida. Talvez se debe a que los divorcios no son una opción en la sociedad pingüina y para cuando uno descubre una razón para divorciarse ya es demasiado tarde.


Resulta que las parejas homosexuales de pingüinos son muy amables. Cuando algún miembro de alguna pareja heterosexual decide ir a dar un paseo dentro de la boca de una orca, las parejas homosexuales suelen ayudar al viudo en el cuidado de las crías, ya sea yendo a pescar o quedándose a cuidar al poyuelo mientras el viudo heterosexual va a pescar. Sin embargo sigo sin confiar en esa sospechosa pareja del zoológico alemán. Estoy seguro de que la versión de la pingüino heterosexual es diferente…


Algunas clases de lagartijas de cola de látigo como la Cnemidophorus de Nuevo México han llevado la homosexualidad al extremo. No sólo son lesbianas, la razón por la que lo son es que los machos no existen. Suponemos que se debe a que el feminismo llegó a su estado más radical y son asesinados apenas los ven.


Estas lagartijas no tienen problemas para engendrar por la escasez de machos, ni siquiera necesitan mantener a un par de machos cautivos únicamente para fines reproductivos (destruyendo la esperanza de los machos de tener el mejor empleo del mundo), se reproducen a través de algo llamado partenogénesis, donde la hembra crea copias exactas de ella misma fertilizando sus propios huevos, otorgándole el 100% de su código genético a sus crías. Hasta este punto nada indica que no sean lagartijas heterosexuales que sólo odian a sus ahora extintos hombres, sin embargo cuando una hembra tiene niveles elevados de hormonas que inducen su “embarazo”, necesita que otra hembra con niveles menos elevados la monte y le haga el dulce, dulce amor para que sufra un embarazo psicológico que a fin de cuentas, se transforma en un embarazo real…. mierda, las lagartijas son raras.

#5. Los animales realizan orgías.


Los delfines son los hippies del mar. Sólo viven para disfrutar, la única carne que comen es sushi y de vez en cuando se reúnen masivamente en sus comunas para escuchar a Jimmy Hendrix tocando la guitarra. Los delfines obscuros son tan hippies que además de no entablar lazos de pareja por ser muy retrograda, tienen sexo grupal heterosexual, bisexual y homosexual de hasta 20 individuos.


Además de algunos primates, los delfines son la única especie que tiene contacto sexual por puro placer, sin involucrar la reproducción en absoluto. No sólo realizan penetración vaginal, los delfines realizan penetración anal e incluso sexo “nasal”, estimulando el pene de otros delfines utilizando el agujero del respiradero. Literalmente cogen hasta reventarle la cabeza al otro (bueno, no literalmente). Ah sí, y los delfines también utilizan el sexo simplemente para establecer lazos sociales con otros miembros de su grupo.

Pero al menos ambas… uhm… todas las partes disfrutan del acto. La culebra de costados rojos pasa el invierno en gigantescos grupos de machos y hembras; una vez que la primavera llega, los machos se arrastran tan rápido como pueden para broncearse ya que los reptiles necesitan calentar su cuerpo para moverse rápido, mientras las hembras terminan de arreglarse (incluso las víboras hembras se tardan en arreglarse).

Una vez que una hembra sale, todos los machos que calentaron su cuerpo a tiempo se abalanzan sobre ella, convirtiendo el apareamiento en una orgía en la que el ganador recibe los cariñitos del resto de los involucrados hasta que una nueva hembra aparezca, momento en el que “el ganador” empieza a preguntarse si de verdad una hembra vale la pena.


Pero no todos los machos son acariciados contra su voluntad. Algunos recurren al travestismo. Liberando feromonas femeninas, algunos machos atraen a los ilusos para que froten sus cuerpos calientes contra el suyo apresurando su propio calentamiento y distrayendo a los demás machos, demasiado excitados para darse cuenta de la treta, mientras el travesti (irónicamente) se lleva a la hembra. El resto de los machos no descubren la horrible verdad hasta que colocan su mano en el área del bikini y descubren al pequeño Jorge del travesti. Ni todas las duchas de agua fría del mundo borrarán ese recuerdo.




Una vez más las cosas no son tan malas en perspectiva. Las ranas comunes recurren al clásico error de querer tener sexo en el agua, sexo grupal en el agua (http://www.youtube.com/watch?v=NR2GnNCZYx0). A pesar de vivir en el agua, las ranas pueden ahogarse ya que necesitan respirar de vez en cuando. Si a eso le añaden que todos los machos se arrojan sobre una hembra cuando llega (porque, de nuevo, llegó tarde por no comenzar a arreglarse una hora antes), no se necesita ser un genio para adivinar el resultado.




#4. Los animales engañan por sexo.

En la sabana africana se desarrolla una de las escenas clásicas de cualquier film Slasher. Mientras una pareja de jóvenes lucha por desabrochar sus apretados jeans dentro de su tienda de campaña, un crujido en el exterior los distrae. Usualmente (y estúpidamente) el hombre sale a investigar el extraño ruido, sólo para ser decapitado por un gigantesco machete salido de la nada. La mujer sólo puede gritar como demente mientras el asesino se acerca a ella. Con los antílopes sucede lo mismo, sólo que a la inversa. Ah sí, y el asesino con machete es completamente falso.

Tras un mes de completo aburrimiento y orgasmos fingidos, la hembra decide marcharse y abandonar al macho (al que sólo le quedarán otras 14 hembras); al principio él pretende que no le importa e incluso comienza a gritar “Está bien zorra, lárgate. No te necesito”, pero segundos después el macho se precipita a toda velocidad frente a la hembra mirando justo en la dirección en la que ella se dirigía y comienza a bufar. Una señal que significa “espera… escuché algo… creo que hay leones y cheetas ahí afuera…”, aunque en este caso no haya nada frente a él más que 20 kilómetros de llanura.



En vez de ir a investigar como en un Slasher (porque sería estúpido investigar ya que sabe que no hay nada ahí), el antílope macho le recomienda a la hembra, que ahora está cambiándose la ropa interior en la que acaba de orinarse de miedo, la siguiente opción lógica.



La hembra prefiere no cerciorarse por sí misma por temor a ser devorada, así que regresa junto al antílope macho para continuar su segura vida como esclava sexual.

En otro caso lleno de mentiras, el pez cíclido realiza uno de los actos típicos de los chicos universitarios de fraternidad estadounidense. Durante la época de apareamiento la hembra deposita sus huevos en el agua a su alrededor para después girar y ponerlos en su boca. De algún modo (que sólo podemos explicar como un acto de absoluta chingonería por parte del pez macho) el cíclido macho desarrolla en las aletas anales, cercanas a su aparato reproductor, una serie de manchas que lucen idénticas a los huevos de la hembra.

Mientras ella se distrae por un momento el macho se coloca cerca, la hembra gira y ve las manchas creyendo que olvidó algunos de sus preciados huevos, se acerca y abre la boca, momento en el cuál el macho descarga su semen dentro de la boca de la hembra fertilizando los huevos, mientras los amigos del macho graban todo con sus celulares. Y nosotros creíamos ser la única especie capaz de engañar a una mujer de esa manera.

#3. Los animales tienen parafílias.
No sólo engañan a sus mujeres, los animales son unos malditos depravados. Alguna vez han visto a su perro oliéndole el trasero a otros perros? Pues eso entraría en la categoría de soft porn en el reino animal. Los hipopótamos tienen una manera muy peculiar de atraer a su hembra, una que incluso yo jamás he practicado (voluntariamente). En época de celo, el hipopótamo busca un hermoso lugar a la orilla de un pequeño lago, pone velas, trae el vino, prepara los sándwiches, dispone una fina selección de frutas y quesos y espera bajo la calida brisa africana a su pareja.



Una vez que una hembra dispuesta a aparearse llega, el macho despliega todo su encanto y decide encender el motor de su amada defecándose por todo el lugar. Claro que cualquier imbécil puede relajar el esfínter y dejarse ir, así que para impresionar realmente a la hembra, el hipopótamo decide sacudir su diminuta cola de un lado al otro frenéticamente hasta que la mayoría de la caca queda encima de sí mismo. En una de las variedades más retorcidas de la coprofília, la hembra se excita al ver a su hombre cubierto de mojones de hierba mal digerida. (http://www.youtube.com/watch?v=hy8nDb5nCak).
Para ser justos, la hembra no sólo se enciende con un macho que no teme cubrirse de heces. Incluso antes de que lo haga sobre sí mismo, el macho se caga por aquí y por allá a lo largo de todo su territorio llenando el ambiente con la sutil fragancia de la digestión. Al parecer a la hembra no le atrae el macho en lo absoluto y sólo le interesa revolcarse con un montón de mierda. Seguramente habrá empleados de hotel con serias cicatrices mentales cuando los hipopótamos deciden cumplir su fantasía de ser desconocidos en una habitación del Marriot.


En la misma categoría de hábitos sexuales brutalmente asquerosos tenemos al puercoespín. En primera instancia podría parecer que la parafília de este animal es el masoquismo. Es decir, se necesita amar el dolor realmente para entrar en esa selva de espinas y ser empalado mientras… ehm… bueno… uno empala a la hembra. Se necesitan habilidades de faquir para salir bien librado.



Sin embargo, en un increíble despliegue de ingenio, los puercoespines han sabido evadir este problema al darse cuenta que no tienen espinas en la panza, así que se ponen frente a frente, se posicionan verticalmente, y disfrutan de una dulce noche de pasión cubiertos de orina. El macho tiene una extraña fijación por la orina de la hembra. En los momentos previos al encuentro sexual, el macho sigue a la hembra a donde quiera que vaya simple y sencillamente porque sabe que tarde o temprano ella tendrá que orinar. Cuando esto pasa, el macho se acerca y hunde la cara en el charco de orina fresca y comienza a inhalar como si se tratara de oro blanco colombiano.




El macho encuentra en el aroma de la orina femenina un potente afrodisíaco natural y una vez que le es imposible resistir, el acto sexual comienza. Primero engaña a la hembra cantándole para que crea que es un buen tipo, después comienza una suave danza, para demostrar que sabe moverse, que culmina con ambos en posición. Pero el macho no está dispuesto a que toda la diversión de orinar se la lleve la hembra. Una vez que se han colocado en posición barriga-barriga, el macho procede a darle a su amada una sesión de lluvia dorada.




El puercoespín orina a la hembra con tal fuerza que el chorro llega a alcanzar los 2.1 metros, cubriéndola una y otra vez de pies a cabeza hasta que finalmente la vergüenza de someterse a tal acto hace que la puercoespín no pueda volver a ver a la cara a su hombre, lo que vuelve muy incómodos los siguientes 30 minutos ya que por sus duros pelos similares a espinas, no tienen otro modo de hacerlo. Cuando finalmente termina la aburrida sesión de sexo misionero vertical, el macho asegura que tiene una reunión importante en 20 minutos y se marcha de inmediato. La hembra lo llama constantemente pero él nunca devuelve sus llamadas. Después de 210 días la hembra da a luz a una pequeña cachorra y ella sabe lo que ocurrirá algún día con su pequeña. John Hollister fue visto por última vez en Las Vegas.





#2. Los animales tienen sexo por cualquier razón.

Los monos jamás nos decepcionan. Desde lanzarse excremento hasta jalarles la cola a los perros, esos pequeñines son simplemente increíbles. Por eso no es una sorpresa que los bonobos tengan sexo por lo que sea. Literalmente. Si ha nacido un nuevo bebé los bonobos fornican. Si se ha encontrado un árbol frutal los bonobos fornican. Si el pequeño travieso del grupo se cae de una rama cómicamente, los bonobos ya estarán fornicando para celebrar antes de que toque el piso.



En 1983, Frans B. M. de Waal estudió una colonia de bonobos en el zoológico de San Diego. Durante la hora de alimentación, de Waal observó que con tan sólo ver al alimentador acercarse con la comida, los machos desarrollaban erecciones y antes de que la comida se sirviera, comenzaban a invitar a las hembras a tener sexo. Las hembras invitaban a otros machos y a otras hembras también. (http://www.primatesworld.com/bonobos.html)

Los bonobos han desarrollado el sexo como una medida para prevenir el conflicto en su sociedad. Si un par de machos comienzan a enfurecerse simplemente decidirán tener una sesión de sexo. Entre ellos. Así es, los bonobos no sólo tienen sexo por lo que sea, tienen sexo con quien sea. La actividad sexual se desarrolla a todas las edades, en todos los estratos, entre miembros del mismo sexo. Hembras frotando clítoris de otras hembras con el suyo. Machos que se saludan por la mañana masturbandose mutuamente, el pequeño Lee despidiéndose de su tía Anny con una candente sesión de sexo oral. Inclusive, los bonobos son el único primate además de los humanos que ha sido observado teniendo sexo frente a frente, una posición que se creía una innovación cultural de seres evolucionados, racionales y superiores como nosotros.

# 1. Los animales violan.


Los gatos son odiosos, te ignoran, se frotan contra ti para presumirle a sus amigos vagabundos que ellos sí tienen dueño, te atacan sin razón y mierda, cómo hacen escándalo cuando deciden coger en tu azotea. Hay una razón para tales gritos (y para que los odiemos). Los gatos son unos malditos violadores de mierda.


Cuando el cuerpo de una gata alcanza la temperatura adecuada, el gato simplemente no puede resistirse. El cuerpo de la gata está listo para el coito, pero ella no lo está. El macho intenta posicionarse sobre ella a lo que ella responde con zarpazos llenos de furia y mordidas dolorosas. El gato no tiene más opción que someter a la gata. El macho somete a la hembra hasta colocarla en una posición propicia para la penetración y después le muerde el cuello para mantenerla sometida. Pero resulta que la gata es una masoquista y una vez que la fantasía del sometimiento se ha cumplido, ella acepta la penetración con gusto y placer. Cuando todo termina, el gato le da una última sorpresa a su victima para recordarle que ella no es nada. Su pene está lleno de pequeñas espinas de 1 mm. de largo apuntando hacia atrás, por lo que, cuando el macho retira su pene, raspa el interior de la vulva de la gata causando esos maullidos nocturnos salidos del infierno. Ah y también incita la ovulación de la gata. Pero ahí no termina la vida delictiva del gato.




Cuando un macho es lo suficientemente estúpido para invadir el territorio de otro macho el infierno se desata por completo. Señor Pelusa no será expulsado de inmediato como suele suceder en cualquier invasión. El gato es un enfermo sexual y antes de expulsarlo, hará al otro gato su perra. Al igual que a la hembra, el macho somete al invasor violentamente hasta que se coloca sobre él, muerde su cuello para que no pueda escapar y procede a violarlo con un odio que no se veía desde que Dios destruyó Sodoma y Gomorra con una jodida lluvia de meteoros. Una vez que el dueño de estas tierras ha demostrado quién es el que manda, el macho invasor decide salir por su propio pie del territorio invadido. Después de reponerse.


Recuerdan cuando dijimos que los delfines eran los hippies del mar? Los buenos tiempos cuando creíamos que el sexo animal era sólo diversión. Cuando uno podía salir a la calle por las noches sin miedo. Bueno, pues llegaron los 90’s y la generación X le hizo mucho daño a los delfines. Los nariz de botella son los delfines más conocidos y amados por la sociedad, su imagen pública sigue siendo excelente, pero en privado tienen una vida muy desagradable. Biólogos marinos en todo el mundo han podido observar grupos de machos acorralando o incluso secuestrando hembras solitarias para violarlas en grupo si es que ellas no corresponden sus avances sexuales.


Los machos se turnan para violar a la hembra mientras el resto del grupo se mueve a su alrededor bloqueando cualquier intento de escape. El problema se extiende incluso tras las rejas. Los cuidadores de diversos zoológicos y acuarios en el mundo son muy cuidadosos al insertar delfines de otra especie en acuarios donde ya hay grupos de delfines nariz de botella. Usualmente varias especies de delfines pueden coexistir en paz, sin embargo cuando un nuevo delfín es introducido al hábitat de delfines nariz de botella estos lo atormentan, lo golpean y lo violan sin descanso.



El problema es aún peor. Los machos incluso han intentado violar a buzos y nadadores humanos. La sociedad de los delfines se volvió tan liberal ante el sexo que cuando alguien decidió negarse, no pudo detener la avalancha. No importa si es de otra especie, no importa si es macho o hembra. Si se mueve, los delfines intentarán violarlo. La próxima vez que entres al mar, reza por toparte con un tiburón.

7 comentarios:

  1. jaja rifado..excepto por la parte de "a estos chiquitines" ja

    Pero te falta el video de los pingÜinos de vete a la versh !

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  2. Ya lo agregué. E insisto: A todos les gustan los changos!!! hahaha

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  3. Y ese es un punto no debatible.

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  4. Ta bueno, ta bueno. También las moscas son re-jotas.

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  5. Hah no sé, tampoco estoy tan desquehacerado como para ponerme a ver moscas cogiendo.

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  6. pero no hay video??? jooo, yo queria video!!!

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  7. Leer esto mientras estas pegada es lo mejooor jajaja

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