4 nov. 2010

Cómo llegué a ser brevemente rey del Día de Muertos.



No creerán lo que me pasó esta semana. En un increíble giro del destino me encontré en una situación realmente fuera de lo común. Lo que voy a relatar es lo que vi, depende de ustedes creer si es verdad o no.

Esta es la historia… de cómo cacé al alce más grande del mundo.

Digoooo… La historia… de cómo me volví Rey del Día de Muertos.

Bueno, todo comenzó la mañana del 1 de noviembre de 2010. Ese día, como de costumbre los lunes, estaba en la oficina del Jefe tratando de robar su oro mágico. Me encontraba ocupado en mi tarea cuando el Jefe entró sorpresivamente.

“AAAAGH, NOOOO… OTRA VEZ??!! YA TE DIJE QUE NO TENGO NINGÚN ORO MÁGICO ESCONDIDO POR TODA MI OFICINA!!” dijo, mientras dejaba caer su portafolios (que suelo robar los miércoles convencido de que está lleno de pornografía mágica) al suelo y comenzaba a jalarse el cabello.

Por trigésima vez, no creí las mentiras que el Jefe vomitaba para despistarme, sólo le respondí con una sonrisa y un guiño de complicidad.

Y por un instante también me convertí en
una cabeza flotante trazada a lápiz.

“Por favor, deja de hacer eso, me cuesta una fortuna en escritorios y estantes y…”

“AJÁ!! Y de dónde saca para pagar todos esos escritorios y estantes?? Le diré de dónde mi amigo. De su oro mágico…” dije suspicazmente, dando un martillazo conclusivo a la pared que terminó por deshacer la capa de yeso que el Jefe había mandado poner el lunes pasado.

El Jefe se puso rojo, se le saltaron los ojos y las venas del cuello y la frente y se acercó para darme un abrazo de felicitación, por lo que extendí los brazos, seguro de que mi perseverancia finalmente sería premiada con algo de oro mágico; el Jefe me rodeó con sus brazos y comencé a ahogarme en todo el cariño profesado.

Seis minutos después estaba en un lugar que para nada eran las oficinas de Entre Espíritus y Cerdos.
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Me encontré caminando por un prado otoñal, donde la vista era cortada por una densa neblina en todas direcciones. De pronto una extraña figura comenzó a distinguirse entre la neblina, primero como una silueta amorfa y lejana, y poco a poco comenzó a tomar forma. Antes de que pudiera distinguirlo completamente, la extraña forma dijo algo con una voz que más bien parecían dos papeles de lija raspando uno contra el otro.

“Bienvenido al mundo de los difuntos Ater Cacrena. Soy…”

“Batman?” dije lleno de ilusión.

“Huh… no. Soy… La Muerte”

Justo en ese instante la neblina se retiró de su alrededor y pude ver al ser en todo su esplendor.


“Tú eres la muerte? No se supone que… deberías ser algo así como una calaca con tunica negra o algo?” Repliqué, mientras me metía un puñado de cacahuates salados a la boca. Al parecer viene de regalo un paquete de cacahuates salados con tu muerte.

“Haaaahaaaaahaaaaaa…” Se rió mi nuevo amigo… o al menos creo que era una risa, no sé. Su voz de papel de lija no me permitía distinguir muchas cosas. Era una risa o tenía enfisema pulmonar. “Ustedes humanos con sus ridículas imágenes de lo que es el otro mundo”.

Lo que Muerte dijo después, me tomó por sorpresa, no estaba preparado para ello y sentí que se trataba de una prueba que tendría que pasar para no permanecer perdido y completamente solo en aquel páramo desolado. Con semblante sombrío, Muerte se inclinó un poco para quedar a la altura de mi cara y dijo:

“Me das un cacahuate?”

Estaba en un dilema. Eran mis cacahuates, tuve que morir para tenerlos y era la primera y talvez única bolsa de cacahuates postmortem que tendría, pero Muerte era mi muy mejor y único amigo en el mundo de los muertos y no podía darme el lujo de hacerme de un enemigo tan sobresaliente, así que cedí y le extendí cortésmente la bolsa, remarcando con gentileza pero al mismo tiempo con severidad “Pero namás uno eh?”

Los ojos de muerte se llenaron de alegría y gozo y no estoy del todo seguro pero creo que noté una erección en sus pantalones. Después de eso salté y canté de camino a la ciudad de los muertos mientras Muerte me miraba incómodamente dos pasos atrás, casi con pena ajena.
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Los viejos hábitos son difíciles de matar (vieron lo que hice? Matar… porque me habían matado… pero mis viejos hábitos seguían vivos… Sí, sé que lo vieron) y pronto me encontré haciéndole preguntas a Muerte para obtener datos sólidos como el excelente periodista que soy.

Sólo necesito que lo tengan presente:
Lleve a cabo la siguiente conversación con esto como interlocutor.


“Entonces… tienes mucho sexo por ser el rey de los muertos Muerte?

“Uh… bueno… qué? No… no soy el rey de los muertos. Soy el cosechador de almas. Cuándo has escuchado de un rey al que lo obliguen a cosechar nada?” Dijeron los papeles de lija que Muerte usaba por voz.

“En realidad el rey de los muer…”

“Pero tienes mucho sexo no? Hay mucho sexo por aquí no? Debe haber orgías a todas horas no? No? Imagina todas esas prostitutas muertas a lo largo de los milenios. Desde las rameras de Babilonia hasta la prostituta que sufrió un paro respiratorio en el Hotel Regina la semana pasada cuando mi primo…”

“POR FAVOR!!”, interrumpió muerte, “No quiero saber… No, no hay mucho sexo. Estamos más allá de la carne y sus placeres”

“Pero…”

“No, no hay sexo”.

“Bueno. Y el rey de los muertos entonces quién es?”

“Ya lo conocerás es un alma antigua que lleg…”

“Y él tiene mucho sexo?”

“NO, MALDITA SEA, NADIE TIENE SEXO!!”

Acto seguido Muerte me metió en un costal.
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Mientras Muerte dejaba caer el costal al suelo y lo abría para que yo pudiera salir, comenzó a hablar:

“Hemos llegado. Contempla frente a ti… MUERTOLANDIA!!”


“Muertolandia? En serio?” dije con completo desdén.

Muerte me miró en silencio durante varias horas mientras un extraño ser azul se le trepaba.



Finalmente dijo “Al diablo, ve a dar una vuelta, necesito un trago”.

“Qué? No hay sexo pero tienen chupe?”

“Cómo chingados crees que soportamos sin sexo??”, respondió con un grito desde lejos sin siquiera voltear a verme.

Comencé a rondar por las calles de Muertolandia. Los muertos estaban muy ajetreados preparando algunas decoraciones. Estaba al tanto de que en un par de horas se celebraría Día de Muertos, pero no sabía que los muertos también lo celebraran. Intenté hablar con varias ánimas, pero todas me ignoraban debido a su extenuante labor. Finalmente me acerque a un espíritu peludo y morbosamente obeso que no estaba haciendo nada y sudaba como puerco en una banqueta.

“Hola. Hola señor muerto”

“Soy mujer”


“Oh… est… claro… uhm… Qué tal… usted. Disculpe doña señora, qué sucede, por qué todos los espíritus y las almas están trabajando?”

“Por el desfile. Es víspera de Día de Muertos y hay mucho que hacer”, me contestó segundos antes de jalar un gargajo y escupirlo a unos milímetros de mis pies. “El rey de los muertos en persona presidirá el desfile”

Había olvidado por completo el asunto del rey. Tenía que conocerlo y ganarme su favor para posicionarme rápidamente en los altos rangos de Muertolandia. En ese momento no sabía que eso jamás pasaría. De la nada empezaron a escucharse de nuevo los papeles de lija gritando. Toda la multitud comenzó a correr en dirección al castillo excepto la mujer con la que acababa de hablar, que con trabajos intentó ponerse de pié y al no lograrlo decidió ir rodando.

Al llegar me coloqué detrás de un grupo de niños fantasma que se encontraban casi hasta delante del tumulto; Muerte se encontraba al lado del trono y con voz solemne dijo “El rey está muerto…”

“Pues sí. Todos estamos muertos no?” Respondí mientras le daba un zape al tipo que tuviera más cerca, incapaz de dárselo a Muerte por la distancia.

“Sí… sí, ajá. Pero… ahm… pero está muerto”.

“Es lo que te estoy diciendo. Puedes creer que Muerte sea tan terco, tipo al que acabo de zapear?” le dije al tipo al que acababa de zapear.

“Sí, lo sé!!” me respondió Muerte con las mismas venas saltadas que el Jefe cuando me asesinó. Le dio un trago a la botella de tequila que tenía en la mano y prosiguió “Lo que quiero decir es que se volvió a morir!”

“Wowowowowowoah… nos podemos morir otra vez? O sea que eso que está en el trono es el cadáver de un cadáver? Qué, hay Muertomuertolandia en algún lugar o qué?” dije mientras volvía a zapear al mismo tipo sólo porque sí.

“Mira, cállate. Tendremos que suspender el desfile. Necesitamos al rey. Tendremos que llamar a elecciones y…”

“QUITENSE!! FUERA DE MI CAMINO!!! AHORA!!!” Grité mientras me abría paso pateando a todos los niños fantasma que osaban atravesarse en mi camino a la gloria. Creo que también pateé aun payaso. Llegué hasta el trono, tomé la corona (que resultó ser una corona de cartón del Burguer King) y tiré el cadáver del cadáver del rey.

“Ahora soy su rey. Arrodillaos ante mí, insensatos!”

De pronto una voz entre el tumulto dio inicio a la caída de mi imperio.

“Hey! Yo te conozco… tú eres el desgraciado que me dio de comer esa torta envenenada que me mató!!”

“Qué?? Por favor…”

“Yo también te conozco malnacido!! Me atropellaste hace dos días!!”

“Ehm… verás… era de noche y se me acababan de caer unos chetos y cuando me agaché a recogerlos…”

“A mí me apuñalaste 27 veces!!!”

“Juro por Dios que fue un error, te juro que pensé que eras el chupacabras!!”

De pronto todos los muertos me estaban echando la culpa de su muerte y una turba iracunda arremetió contra mí. De la nada salieron las antorchas, los machetes y los sombreros, era casi como si hubiera buscado una imagen de una turba iracunda en Google Images y fuera la única imagen útil que encontrara.



Me levantaron en el aire y me llevaron hasta las afueras de Muertolandia donde se encontraba una letrina solitaria en la cima de una pequeña loma. Me arrojaron dentro de ella y lo último que pude ver fue a la gorda peluda rodando cuesta abajo. Se había tropezado y caído y ahora rodaba fuera de control arrollando a todo el que no se quitara a tiempo. No recuerdo nada más.
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Entonces repentinamente desperté en un hoyo mal cavado con algunas paladas de tierra encima. Me levanté cuando me cayó encima otro montón de tierra y para mi sorpresa vi que el Jefe estaba intentando enterrarme en el jardín del estacionamiento de las Oficinas.

“Hola Jefe! Línda noche para enterrar gente medio muerta no?” toqué uno de mis bolsillos y saqué una bolsita, “Mire jefe, cacahuates salados!”

El Jefe me contestó azotándome la pala en plena cara. Yo le respondí sangrando y escupiendo dientes.

Para resumir: En realidad no me volví rey del mundo de los muertos, sólo los engañé con el título para sentirme importante, pero les juro que todo lo demás pasó.

En conclusión, todo pudo haber sido una alucinación a causa de la falta de oxígeno mientras le Jefe me estrangulaba o todo pudo ser real. Si fue real, ahora soy una especie de zombie o algo así. Ya me buscan de un hospital psiquiátrico porque he mordido a todos los que me rodean queriendo convertirlos en zombies pero no ha dado resultado, en cuanto logre convertir a alguien, tendré pruebas de mi historia... y podré bailar!!


Ater Cacrena está orate. Compruebalo en su Facebook y en su Twitter.

11 comentarios:

  1. Yooo si te creo, te he visto interactuando con entes aún más increíbles y extraños (walmart es una bestia devoradora, al menos, viéndolo desde donde lo quieras ver).

    He regresado a visitar tus posts "robados" de donde nadie los robaría, y ME ofrezco una disculpa pública por tardar en dar una vuelta por acá.

    Sin embargo, no olvido varias de tus enseñanzas, sobre todo esa reciente, cuando fuimos a esa fábrica donde tenían enfermos y convictos sexuales confeccionando trajes de baño, y luego... mejor ya no sigo más porque eso si sería increíble, de hecho no me acuerdo por qué tus primas nos llevaron ahí... pero si recuerdo que compraban el poliester reciclado a la Cruz Roja, nunca supe por qué.

    Basta de eufemismos respecto a este post!! (¿eufemismos?), moría por pasar a la parte más cabrona: la coreografía con ese mismo track que llevas perfeccionando algunas noches. Vaya video, cómo me gustan las métricas de esos bailes!!

    --Zarat Croûte--

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  2. A poco no está bien ruda la coreografía?? Ya nomás tengo que ver dónde meto la 411 del baile funky de defensa personal de Moe y queda chingona!

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  3. Yo sigo pensando que quiero ver aunque sea, las anteriores 400 "secuencias" de ese valedor.

    Y recuerden, la 411 sólo aplica si un rufián está molestando a tu chica. Si excitas a un muerto/zombie, el show ya se trato de explicar en el post.

    --Zarat Croûte--

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  4. Cómo festejarán en Muertolandia el día de muertos? Al estilo jaliguanense o mexicano? O depende del País de origen?

    Ves? Hartaste al Jefe por andar husmeando entre sus cosas. Para lo próxima me encargaré de darte "el tiro de gracia"... jajaja.

    P.D. Tu ingenio va a la alza, me encanta tu estilo!!

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  5. Jaliguanense??? no es Jalogüinense? haha Pues ya no supe, me sacaron luego luego. Por lo menos el día de muertos lo celebran.

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  6. Hey! are you on the pic? you're handsome!

    Valeria

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  7. que cagado Ater caiste en la letrina como el little boy de Slumdog Millionaire? jajajaja quedaste idem!
    Valeria

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  8. A webo que soy yo! Y qué bueno que hasta ahí se ve la foto porque no traía pantalones y tenía un chihuahua roñoso mordiendome el trasero.

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  9. Pinche maleducadito que soy hahaha gracias por el cumplido!

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  10. in your picture, you look intellectual
    Valeria

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