3 may. 2011

7 pruebas del porque las que las aves odian los deportes…o viceversa.


Este artículo se deriva de una forma u otra del artículo “Cómo conseguir novia: Ater Cacrena no lo sabe” y por lo visto yo tampoco, lo que sí se es como conseguir que te manden al diablo educadamente, maleducadamente y de cualquier otra forma y/o variación posible. Precisamente por eso y por la cantidad de veces que las mujeres me han dicho que soy un animal, un bestia, un pinche chango idiota y/o variaciones, añádase claro, la entonación de: “vas y chingas a tu madre” y una cachetada como complemento, eso cuando me va bien, porque cuando me va mal recibo un golpe como este en la cara:


Y eso me hizo preguntarme en sí realmente había algo de animal en mí además de mi pelo en pecho, mi tendencia a escupir a la menor provocación y mi gusto de hacer mis necesidades a la hora y en el lugar que se me antoje. Pero no me quedo con la pregunta y se las extiendo a ustedes…y también la pregunta… ¿Alguna vez se han preguntado cual sería su animal interno? Dando por sentado que hay tal, ya saben “la tona” y todas esas cosas relacionadas con el animal compañero…pero bueno, por si no lo saben les dejo el breviario cultural de hoy:


“Animal (o animales), generalmente silvestre, que comparte el destino y el alma con una persona: si dicha persona se enferma o muere, lo mismo le sucederá al animal compañero y viceversa. En algunas regiones, las tonas se distinguen de los animales comunes y corrientes porque presentan cinco dedos en las patas. El destino compartido también puede existir entre una persona y un fenómeno atmosférico. Por lo general, la gente desconoce la identidad de su tona, con la excepción de los curanderos y los brujos.”

Anticipo su cara de sorpresa.

Por si quieren saber más sobre esto de “la Tona” les dejo este link.

Durante mucho tiempo pensé que mi animal interno sería un perezoso o un oso hibernando (como en mi artículo anterior) pero ahora que lo pienso mejor y por el autoconocimiento que ahora tengo de mi aparato digestivo, llegué a la conclusión de que soy como un palomo o alguna otra ave afín; así que el miércoles pasado me dormí pensando en mí como palomo y cuando me desperté ya era uno ¿¿Les parece imposible?? Pues si Gregorio Samsa se despertó convertido en cucaracha de un día para otro ¡Que yo no pueda despertarme como palomo sería una mentada de madre! 

Así que ahí estaba yo palomo, no me afligí como Samsa y de inmediato mandé a todas las pinches frutas a la chingada para que no me fueran a matar aventándome alguna (ja y les acabo de arruinar el final de “La Metamorfosis”); por lo que me adapté de inmediato a mi nueva situación y empecé a leer todo lo que un palomo tiene que leer para considerarse tal:


Eso y la fundamentación del porque las palomas no nos electrocutamos en los cables de alta tensión y del porque movemos la cabeza como idiotas cuando caminamos, bueno, la verdad se lo pregunté a San Yahoo (eso sí, me costó una cagada de esas que sientes que estás dando a luz el teclear la pregunta). Así que estando ya armado con todo el conocimiento del mundo plumífero, me fui a hacer lo que las palomas hacen mejor… ¡Cagar!

-¡Hey niño, mira lo que te trajo Santa Claus!

-¡Hey Juan Pablo…beatifícame esta!

Y claro, me cagué en cada estatua se me puso enfrente…

…bueno, en todas excepto en esta.

Pero mi vida como palomo no podía quedarse en cosas tan banales como cagarse sobre el papa, por lo que me decidí a involucrarme en algo en lo que ninguna paloma, es más, ninguna pinche ave se había involucrado jamás… ¡Los deportes! Al carajo las palomas mensajeras. 

Y para empezar a tomar ritmo, me fui a practicar golf, y no voy a meterme en discusiones sobre si es un deporte o no, yo solamente vi a una de esas ancianas que dices “¡Esta pinche vieja es buena onda, ca!” y me acerqué a ver como tiraba, para ver si algo aprendía, pero…


Después de mi primera experiencia, mandé al diablo el golf y me fui al único país donde los deportes son todavía de hombrecitos y te cuestan un diente con cada partido y un retraso mental que te deja como Corky al final de tu carrera…así es, me largué a Inglaterra…y de paso fui a cagarme sobre la Abadía de Westminster que ya me tenía hasta la madre con la pinche boda real que me importa un reverendo pito!!

Pensé que sería chingón romper traseros ingleses jugando el deporte macho original como lo es el rugby, pero la verdad me cagué del miedo (literalmente) y salí de ahí.

Sí, me vi muy marica pero vamos…soy un maldito palomo contra esos gorilas que son 93% esteroide, 6% aire, .99% ropa y equipo (aunque casi no usas equipo porque estamos hablando de EL DEPORTE) y .01% de materia gris; con lo que se más comprensible mi falta de huevos, o al menos un poco. De tal forma que apliqué la misma que Henry Winton y J.C. Thring, y preferí verme más marica y patear el balón con los pies en lugar de romperme el hocico a punta de chingadazos.


Pero solo le subí una rayita a la mariconeria y me quedé en Inglaterra, porque al menos ahí el football todavía sigue siendo deporte de cabrones no como en otros lugares [tosido… ¡Barcelona!] y que mejor que Londres y el entonces súper Chelsea de Mourinho para cumplir mi sueño de ser portero y ponerme una playera de Jorge Campos para deslumbrar a cualquier cabrón que me tire a gol, pastorear a un rebaño o para guiar uno que otro barco hasta el puerto.

¡Eso antes, cuando una playera así no te hacía ver como reina del carnaval o como payaso!


Así que estaba yo portero, y vi que Michael Ballack iba a practicar sus tiros a gol, así que dije “no pasa nada, los alemanes son a toda madre…tiraleeee, cabrón!!, Aquí lo quiero!!...a la derecha!!”; desafortunadamente me tocó averiguar por las malas que los alemanes no son a toda madre como yo pensaba (min. 0:55).

Pero sobreviví al solo desperdiciar una de mis ocho vidas de palomo, porque también tenemos ocho, no nomás los pinches gatos. Ahora ¿Se han preguntado lo que saldría si mezclaran a un árabe con tendencias terroristas y una cara barbuda de muy pocos amigos con Cocodrilo Dundee? Pues yo también me lo pregunté y no me quedé ahí sentado como ustedes, fusione las dos cosas en un partido de futbol, Uzbekistán vs. Australia (min. 1:05):


Con seis vidas y aún encaprichado con ser futbolista, me dejé guiar por los rumores que decían “¡Messi es bien chingón!”, “¡Messi es el puto dios!” o “Muchos pensaban que el fútbol (con acento argentino) había cambiado con Diego Maradona pero yo les digo: Diego qué?”…y sí, es la misma frase de “Al Diablo con el Diablo”. 

Pero creo que es preferible cualquier cosa a escuchar a un argentino cualquiera (ya no digamos relacionado con el fútbol) hablar de Messi y de la forma en la que quiere un hijo de él y espera todo un año trabajando como idiota para finalmente comprar su boleto para ver a la selección argentina y cuando no tiene dinero, sacando del fondo universitario de sus hijos.

¡Esa es la actitud! ... Menos por el tipo de arriba.

Pero bueno, jotitos y adoradores de Messi ahí tienen sus dos títulos de mundial y por esa razón decidí ir a jugar a San Lorenzo de Almagro, vean ustedes mi desempeño:


Tenía cuatro vidas por delante (porque volví a morir de solamente escuchar al comentarista argentino) así que le bajé las revoluciones al esfuerzo y decidí probar un deporte más tranquilo como vendría siendo el tenis: el deporte blanco (así le dicen, yo es cosa mía) y pss de a pechito ¿No? Desde mi perspectiva no hay mucha exigencia en el tenis, ir del punto A al B, darle a la pelotita y soltar de cuando en cuando algún gemido para que la gente diga que si se cansa uno. Sin más rodeos, les dejo la prueba de que el tenis también me odia (y que mamón el tenista que se persigna):


¿Cuántas vidas llevaba? … Bueno, el chiste es que sobreviví para contarlo, y ya para no forzar a mi memoria (pues me duele mi cabeza de palomo a tal grado que defeco al mismo tiempo que hago esfuerzo mental) les diré que mi ultimo intento dentro del mundo del deporte fue en el rey de los deportes, ps “por algo ha de ser el rey ¿No? …debe ser difícil ser un rey”, aunque admito que me pirateo las frases, y en fin, aquí están las fatídicas consecuencias:


Finalmente les contaré una anécdota que no es mía, fíjense ustedes que tengo un primo, Juan Salvador Lechuza…bueno, tengo dos primos pero uno como que se volvió gay:

“¡Miwis, miwis!”

El otro primo, el que si batea derecho, como todo buen adicto al café y a la marihuana, no pudo irse a otro lugar más que a Colombia. Pero creo que tampoco le fue muy bien (min. 0:45):


¡Ehhh, pero ganó el Juuuunior de Barranquilla!

Para cualquier comentario adicional, alabanza, standing ovation, propuesta indecorosa, queja, sugerencia, mentada de madre, amenaza de muerte, pacto de sangre... me encuentran aquí y aquí.

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