13 may. 2011

Quién conspiró contra nosotros?



La última semana ha sido algo extraña. Verán el miércoles pasado sufrí de una infección extrema de las vías respiratorias que pareció extenderse a mi cerebro y a mis articulaciones convirtiéndome efectivamente en una patata humana que pasaba sus días babeando y escurriendo por cada orificio de la cabeza.

En primer lugar se lo achaqué a los cambios climáticos drásticos pero entonces Odraude sufrió de una jaqueca severa que se prolongó durante 24 horas, ahí empecé a sospechar pero cuando realmente me di cuenta de que algo andaba mal fue cuando Karina presentó tanto una infección severa de las vías respiratorias que la convirtió en una patata humana que pasaba sus días babeando y escurriendo por cada orificio de la cabeza, como una horrible jaqueca que la convirtió en una patata humana a la que le palpitaba la cabeza y después todos fuimos atacados por una colmena de mosquitos portadores del dengue.

Que no es poco considerando que por aquí todavía tenemos mosquitos del pleistoceno.

Para colmo de las desgracias, el lunes fui privado del sentido del oído cuando a algún pelmazo se le ocurrió disparar su revólver en un espacio tan cerrado como un camión de pasajeros y después procedió a privarme de mis posesiones portátiles más preciadas como mi iPod hecho con pedazos de otros iPods que recogía de la basura y el alma de un filipino atrapada ahí usando técnicas vudú, mi celular con lamparita y mis billetes con los que planeaba comprarme toda clase de animalitos de gomita cuando me curara de la horrible infección.

“Dame todas tus cosas”, decía él.

“Pero son mías”, respondía yo.

“Dame todas tus cosas”, repetía él.

“Pero…” intentaba responder yo un segundo antes de que me tumbara dos dientes de un puñetazo.

“Sabes, en una inspección más cercana, creo que son tus cosas. Mil disculpas” respondía yo mientras le entregaba todo lo que traía.

Obviamente alguien estaba conspirando para destruir a EEyC.

Cuando pude reponerme de tantos shocks corrí hasta las oficinas para hablar con el Jefe.

“Jefe! Jefe!” dije con premura, “Estamos siendo atacados! Suenen las alarmas! Alguien quiere destruir Entre Espíritus y Cerdos!!”

Esperé pacientemente una de las clásicas respuestas consoladoras del Jefe como “Otra vez se te olvidó tomarte tu medicamento contra la paranoia verdad imbécil?” o “Vete de aquí, que no ves que estoy fornicando con mi secretaria??” o hasta un simple zapatazo en plena cara, pero nada. Sólo podía escuchar el incesante zumbido de las moscas que le entraban y salían de la boca y las orejas. Luego de media hora de silencio incómodo el conserje pasó por la puerta.


Permaneció de pié junto a mí algunos segundos mientras terminaba de masticar una de sus galletas, volteando a ver intermitentemente al Jefe y luego a mí, al Jefe y luego a mí. Finalmente se tragó la galleta y dijo:

“Uhm…  no sé si ya lo notaste pero está muerto”

“Qué?”

“Sí, al parec…”

“Qué?”

“Que al pa…”

“Qué?”

“…………….”

“Shhhh, el Jefe está a punto de decirme algo importante”

“No escuchaste? MUERTO”

“Muerto? Pero si apenas la semana pas…”

“Qué?”

“Oye, oye, yo soy el personaje orate aquí, sí? Yo soy el que hace las cosas extrañas cuando hay cadáveres presentes”

“Perdón, es la primera vez que tengo diálogos, quise aprovechar”

“Está bien, te entiendo… en qué estábamos? Ah sí… Muerto? Pero si apenas la semana pasada jugué poker con él aquí en su oficina!”

“Pero si ya lleva como 3 semanas muerto…”

“Oh, vaya… creía que su cara de poker era increíble… eso explica porqué le gané todas las manos y no dijo nada cuando tomé el dinero de su billetera… y la botella de su escritorio… y la lámpara y la maseta y las llaves de su auto y su auto. Y sus zapatos”

“Todos se dieron cuenta pero nadie quiso moverlo porque todos suponíamos que tú lo habías matado y nadie quería sus huellas digitales en la escena del crimen…”

“Pues yo no lo hice pero en vista de que es obvio que yo haría algo así, también es obvio que alguien quiere incriminarme. Conserje, es hora de trabajar”

“Yo ya estoy trabajando”



 “Uh… claro. Me refería a… bueno yo… me da una galleta?”


“Hable con el sindicato”


Y se fue.


Ahora estaba solo y tenía un gigantesco problema en las manos. Alguien había matado al Jefe y después había intentado deshacerse de los columnistas usando métodos complejos para evitar cualquier sospecha pero ese alguien no estaba al tanto de mis habilidades detectivescas. Así que saqué la vieja puerta de oficina de Chicago y tras unos breves arreglos preparé un centro de operaciones para llevar a cabo la investigación y encontrar al criminal responsable de estas atrocidades.


 
Lo primero que hice fue arreglar una lista de sospechosos. Evidentemente, la primer cosa que se me vino a la mente fue sospechar de los de Hazme el chingado favor, pero la verdad ya me dio flojera hablar de ellos así que busqué otros sospechosos.


Mi lista de enemigos es amplia, yendo desde el esposo fisicoculturista de la vecina sabrosa a la que espío desde mi ventana todos los días usando un par de binoculares cuando sale de bañarse hasta el dueño de la tintorería a la que hago llamadas amenazantes todos los domingos, aunque honestamente mi corazonada más fuerte me decía que se trataba de las plagas que le habían sobrado a algún judío de cuando se escaparon de Egipto y que había decidido desatar sobre mí por haber dicho algún chiste antisemita que ya no puedo recordar.


Tras mucho pensar y no encontrar respuestas decidí salir a las calles donde las palabras sobre conspiraciones para acabar con enemigos fluyen como… cosas… que… fluyen rápido. Comencé a visitar uno por uno los lugares que frecuento en una vago intento de encontrar alguna pista que me llevara a la identidad de la mente maestra que conspiró en nuestra contra, pero por algún motivo, resultaba casi imposible concentrarse en esos lugares que frecuento.




No diré que fue una pérdida de tiempo porque definitivamente no lo fue, de hecho fueron las mejores 5 horas que recuerdo en mucho tiempo y hubieran sido más horas si no me hubieran sacado los de seguridad y me hubieran arrojado a un contenedor de basura y botellas de vidrio rotas por aventarle monedas de $10 en el trasero a las bailarinas pero qué querían que hiciera? Me habían asaltado por lo que sólo traía cambio y no iba a dejar que las chicas hicieran todo ese esfuerzo por nada. Así que, como decía, no fue una pérdida de tiempo pero definitivamente no ayudó a la investigación.

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El siguiente diálogo ocurrió con una mujer que lucía más o menos así pero más masculina.


Saben qué es lo más perturbador? Esos no son sus senos, son sus testículos…

“Ya basta de juegos! Sé muy bien que USTED sabe quién trató de liquidarnos, señor!.......... a?”

“Ya te dije que no sé de qué diablos hablas cara de pañal usado. Vete antes de que termines con los dientes en el colon”

“No me iré sin respuestas doña señora. Podrá intimidar al resto de las personas con esos nudillos peludos y esa barbilla peluda y… esos… globos oculares peludos… pero no a mí!”

“Vaya, tú sí que sabes cómo llegarle al corazón a una chica verdad asno? Tienes un problema con el vello? Acaso tienes celos? Acaso te intimida que una dulzura como yo tenga más pelo que tú?

“Cállese señora, tengo suficiente pelo en el cuerpo”



“Y no crea que me va a distraer del tema. Dígame quién la envía y talvez le perdone la vida, bestia inmunda!”

Entonces la mugrosa me azotó el tronco que tenía por brazo derecha en plena cara

“Ay señora, me dolió… que brusca… che genio…”

“Cállate marica. Y lárgate de aquí”

“Cree que no me doy cuenta? Cree que no la he visto venir aquí mismo todas las mañanas durante los últimos meses? Cree de verdad que soy tan estúpido como para no sospechar? Usted sabe algo y me lo dirá ahora!”

“Claro que vengo aquí todas las mañanas reverendo pedazo de remedo de pendejo, esto es un puesto de tamales!



“Oh… en serio? Ouh… vaya… ahm… entonces… me da uno de dulce?”

Y en ese momento pude comprobar -–dolorosamente-- que no estaba exagerando cuando dijo que terminaría con los dientes en el colon. Y lo peor fue que el tamal me dio diarrea explosiva así que recuperar mis dientes no fue exactamente una fiesta.

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Me di cuenta de que mi problema era carecer de un compañero. Si algo me han enseñado el cine y la televisión es que todo buen detective necesita un compañero alocado que haga sus propias reglas y que, sin importar que tan destructivo sea, siempre consiga terminar el trabajo. Y si me han enseñado algo más el cine y la televisión es que sin importar la etnicidad de uno de los detectives, el otro debe ser negro, así que la opción obvia para ser mi compañero fue Chris Tucker.

En realidad no funcionó tan bien…




…así que tuve que llevar a Chris a un callejón oscuro y tristemente tuve que sacrificarlo dándole 28 balazos en la espalda.

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Tras una ardua investigación que no rindió frutos, decidí volver a mi despacho de Detective bien pagado y bien parecido. No tiene sentido. Ni una pista, ni un indicio. Nada. Acaso nada de esto había sido una conspiración? Acaso se trató simplemente de una serie de coincidencias inconexas que nos azotaron aleatoriamente? Estaba pensando demasiado en todo esto de tal modo que me perdí de la obviedad de que se trataba de la vida misma siendo tan azarosa como lo es siempre, trayendo desgracias a todos de un modo u otro sin una razón o una motivación más allá del simple flujo de los acontecimientos en una interminable cadena de causa-efecto de la que no podemos escapar debido a nuestra infinita minusculidad en comparación a todo el universo?

“No”

“Odraude? Cómo que no?”

“Que no fue toda esa basura que acabas de escribir. Sí se trató de una conspiración”

“Qué?! Pero si yo llevo toda la semana investigando, siendo apaleado, sacándome pedazos de mí mismo del trasero y tratando de ponerlos otra vez en su lugar. Cómo diablos lo sabes?!”

“Porque contratamos a un detective de verdad y él encontró al conspirador”

“Oh… vaya… como no se me ocurrió… y quién fue?”

“El conserje. Que no has leído novelas o visto películas de los últimos 50 años? El culpable siempre es la gente de servicio”

“Pero… por qué señor conserje, por qué lo hizo? Qué lo llevó a cometer actos tan horribles y egoístas que pudieron costarle la vida a alguien?”


“Tú eres el que está escribiendo esto, yo qué voy a saber?”

“Y ya? Eso es todo? Pasé por todo esto para que fuera el conserje?”

“Qué querías? No tenemos el presupuesto de Hollywood para conseguir un villano más amenazante o una historia más compleja”

“Sí pero… esto es un artículo, podemos hacer lo que queramos no? Tenemos el poder de la imaginación”

“El poder de la imaginación? Quién eres? El show de Barney y sus amigos? Si quieres puedes pensar que el conserje era de los Templarios o de los Illuminati y creer que esto se trató de una conspiración mundial relacionada a la muerte de Osama Bin Laden, la caída de la bolsa mexicana de valores y la contratación de Ashton Kutcher como Charlie Harper en Two and a Half Men

“Eso suena fantástico... excepto la parte de Ashton Kutcher, eso suena horrible. Bueno Odraude, saca otro Jefe y otro conserje de la gaveta y continuemos con nuestras felices vidas como si nada hubiera sucedido”

“Volveremos al trabajo?”

“Tú y Karina sí. Yo tengo asuntos que atender… tienes algunas monedas de $10 que me prestes?”

ESO! SACÚDELO NENA!! HOMINA HOMINA HOW-WA!!!

Ater Cacrena es el editor en jefe de Entre Espíritus y Cerdos. Te gustaría escribir con nosotros y ser más famoso en España que en tu casa? Es sencillo, sólo envía un correo a carlosawyer@gmail.com en el que incluyas un artículo con el formato que usamos en el blog (o sea párrafos graciosos separados por imágenes graciosas) diciéndonos las 5 razones por las que deberías ser escritor de EEyC. Sé creativo, sé divertido.



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2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. jajajaja, estuvo bien cajetas este... ¿articulo?

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