18 jun. 2011

Domingo de junio

Por Karina.

Cuando las personas piensan en su padre, a mi me vienen a la mente muchas figuras más allá de ese señor del que se puede o no tener apellidos, que pueda vivir en la casa, verse en domingo o cualquier cosa con la que se asocie un padre de tiempo completo o de medio tiempo e incluso fallecido.

Pero mi caso obviamente no es excepcional al de muchos: tengo un papá de sólo-por-los-domingos, un señor sesentón, con facha de Dr. House, pero con una barriga que aunque salga a correr todos los días no ha logrado ocultar. Es mi viva versión adulta, masculina. Pero sin todos los males que la genética me ha heredado de él.

Así le quiero pegar la boca de vez en cuando


Me encuentro escribiendo éste artículo mientras mi padre a mi derecha está hablando sobre Las Vegas a las que obviamente jamás me ha llevado, ni lo hará. Bueno, básicamente solo habla sobre todas las peripecias que ha tenido a lo largo de su vida. Vida desconocida para mí. Es como en la peli de Big Fish, sólo que no tan cool, mi papá es de lo que él llama “Narcolato” o sea Navolato Sinaloa, así que se le sale el norteñazo.
Les platico esto porque por si no lo sabían (como yo, tuve que preguntar cuándo carajos era) mañana es día del padre (sino es que ya es cuando lean esto); valorado con tan poco en comparación del día de la madre. Aunque todos  sabemos que son días de falsedad cual sea su posición, por consumismo o lo que sea.
Hay varios puntos cruciales para que comprendan por qué les estoy contando esto si no me trago el día del padre, pero el primordial es lo normal que todos hemos sentido con respecto él: la dualidad odio-amor.
Si yo cerrara los ojos y pensara en "papá", se me vienen a la mente un par de  varias cosas.

papá Johnny....
pero no, otras cosas... 

Probablemente hasta ahorita les suene como platica chafa de esas que al final les van a decir “ama a tu padre”, “valora lo que tienes”, pero no.
No es que me jacte de orgullo del matriarcado que provengo, porque también vengo de escuela de niñas, pero siempre ha tenido caché cuando algún calenturiento te pregunta que si hay lesbianas, que si se besan, en fin, lo que se hace y deshace en esas escuelas.
Definitivamente nadie tiene una familia normal y menos al ver las mañas de cada persona y las mías están provocadas casi en su totalidad por mi padre, el señor Burgos.
Ese señor en primera, a mis dulces 4 años me quito toda gana de usar vestido, gracias a eso actualmente poseo unas piernas que dab pena y siento un pudor interminable cuando llego a enseñarlas en contadas ocasiones.
¿Qué culpa tenía yo de querer salir a comer con un pequeño vestido y que se me vieran un poco los chones? ¡Por dios!, tenía 4 años y todavía ni entraba al kínder.
Pero ah, claro, 16 años después la cosa no ha cambiado mucho cuando se me queda viendo y dice “Como que ya estás más fornidita, ¿no?”. Qué coños, si soy una persona que lo sociedad occidental considera delgada y viene mi papá a insinuarme gorda.


Papi, ¿en serio me ves gorda?
Yo también :(

No puedo quejarme, de niña si nos sacaba de paseo, no llevaba a comer, hacíamos muchas cosas, aunque la verdad era que salir con él significaba pasar alguna vergüenza segura, mi señor padre es algo intrépido. Un día burlándose de sus pequeñas hijas y el carácter tan serio que teníamos, comenzó a sermonearnos sobre que debíamos ser más espontáneas y bueno, no les hago el cuento largo, esa plática fue mientras cruzábamos una avenida en un alto y él como muestra de su… pues como muestra le enseñó las nalgas a los automóviles que esperaban avanzar, así sin más. La peor parte es que mi papá creía que nuestra seriedad era de tiempo completo, pero no, por cosas como las que él hacía es que estábamos serias cada que su presencia estaba cerca. Puedo asegurarles que ésta historia es completamente verídica, penosamente.


Yo no te conozco papá

Así como se aventaba cosas espontaneas, locas y lo que creía el que era cool, también he sufrido su falta de paciencia: con la chava del blockbuster, y es que un vez lo acompañé a que sacara su membrecía, pero al parecer la que atendía era nueva y le pidió a mi papá repetir los datos un par de veces: ¡ERROR!.
Amablemente y con ganas de castrar, le dijo: ¿Señorita está usted enamorada, es sorda o tiene retraso mental?, con una sonrisa de maldito, lo disfrutaba y pude notarlo cuando la chica del blockbuster soltó una silenciosa lagrimita. Mi papá se dio por bien servido y no volvió a hacer comentarios ojetes. Otra penosa historia real.
¿Ven?, ¿Cómo esperan que sea yo con un padre de esa calaña?

Como se habrán dado cuenta, tengo un par de traumas de toda la vida gracias a mi padre. En general tengo un par de traumas de toda la vida gracias a casi cualquier cosa, ese debería de ser mi apodo, “La Traumitas”.

Yo estaba muy inspirada escribiendo éste artículo al principio y cómo podrán notar la intensidad bajó, y es que no es fácil darle cuerpo a lo que quiero decirles, no sé si contarles todo lo que mi papá ha hecho de mí con tanto trauma o hacer un top de papis o qué. En realidad no tengo ahora ni la más mínima idea de cómo continuar.
A éstas alturas ya entendieron que ni vivo con mi papá, ni hablo mucho él, si lo admiro y todo, sé que saldrían los metros de artículo contándoles todo lo que platica, pero es que eso sería más como mi terapia para superarlo que otra cosa.

Sinceramente algo que siempre lamento son todas las enfermedades que viajan por la genética familiar de él, y es que mi lista de enfermedades crónicas es larga: la mamá de todas, la gastritis, la dermatitis atópica y la rinopatía alérgica son las 3 principales enfermedades que posee su servidora, más un chingo de alergias a cosas que no quieren saber porque entonces todo el mundo se preguntaría cómo le hago para… un par de cosas.
Otra cosa sería también que dentro de mi mapa genético no existieran los lentes ya que la cochina miopía se hereda casi sin fallas a toda tu descendencia.
Cómo les comentaba más arriba, mi papá siempre ha sido un obsesivo del peso y la belleza, si enseño chones, si ya estoy obesa, qué esos granos qué, que porque todo. Sabemos que es culpa suya, mi mamá es la belleza andando, pero cómo a mí me tocó lo peor pues soy  igualita a él, ¡qué hubiera dado yo entonces sabiendo que iba a ser igual, por tener un papá guapísimo!, pero no, y no es que pida tampoco a un modelazo, pero es que si hubiera sido hombre ya estaría un poco fregada (más).
Lo peor del caso es que no puedo cambiar mi cara totalmente por medio de cirugías, eso es un lujo que no puedo darme, así que me resigno a ser la hija del papá hasta el fin de mis días.

...
Ahora que recuerdo, jamás le he regalado nada a mi papá en el día del padre, por lo menos no por mi cuenta, ya que los regalitos que te obligaban a hacer en la primaria y el kider con abate lenguas no cuentan, nunca he ido más allá de un “Felicidades pa” y un abrazo de esos torpes cuando no estás acostumbrado al contacto físico con esa persona. En realidad el contacto físico con mi papá es mínimo.

De niña solía peinarlo cuando aún su mata era basta, pero desde que mi mamá tuvo los huevos para decirnos: “Niñas, es que su papá tiene otra familia…” dejé de tocarlo por mínimo que fuera, así que nos orillamos a solamente un saludo de besito en el cachete como debut y despedida. Pero bueno, es normal con tal declaración ya te cae el veinte de muchas cosas y eso que sólo contaba con unos 7 u 8 tiernos añitos.

No critico si ustedes si quieren a sus padres, yo sé que mi caso no es aislado y que me intenseo por nada, pero la verdad es que cuando vienen este tipo de fechas, pues es inevitable recordar como mi papi nunca fue a mi escuela a las juntas o me celó a algún galán, vamos ni la famosa “PLATICA” sobre sexo me dio. Mi mamá se la rifó solita y ahora que somos grandes mi papá dice que está chido, que la vida es para apapcharse y que hay que probar de todo, mientras mi mamá sólo pone cara de “claro, como tú no las criaste…”.
Basta decir que me hice un tatuaje hace años y apenas hace un par de semanas lo notó, preguntó si era perene, dije que sí y le valió puritita M. Si papá me llamo Karina y soy tu hija, ya tengo 20 años, por cierto.


Llevo 3 años así, ¿a poco no lo habías notado, papi?

Después de una tarde da pláticas serias con mi padre sobre que quería tener un par de gallinas que le cantaran y gallo para estuvieran contentas, me percato de por qué tengo una fijación con los pollos y es que toda la vida se la pasó contando la historia de cuando lo mandaban por la gallina para la comida, le tenía que cortar la cabeza y el cuerpo de la gallina seguía corriendo descabezado por un par de segundos. Esa clase de bellas historias eran cosa de cada domingo (o cuando se le antojaba vernos) así como la cruel historia sobre cómo fue que aprendió a nadar, su padre lo aventó al lago con una cuerda amarrada en el cuello para que se forzara a flotar si no quería lastimarse. Mi abuelo paterno, todo un amor de abuelito.

Para éste articulo hubiera podido hacer una pequeña recopilación de las cosas que contaba mi papá y mostrárselo a modo de mi primer regalo del día del padre, pero la verdad es que son tantas que sólo recuerdo un par así que mejor no.
Se nota mucho que en el fondo si lo quiero lo sé, y sí, pero hay tantas cosas que son su culpa, desde el calentamiento global hasta el hecho de en mi infancia me dijeran 4 ojos, y ya si me quiero ver más seria pues hay muchos pedos en mí que seguro Freud relacionaría con mi padre y mi extraño complejo de castración, pero bueno, cada quién su padre.


                                                         Bullshit!



Karina no quiere que piensen que no quiere a su papá, en el fondo si un poco (aunque esa costumbre de bajarse los pantalones en público siga vigente), cualquier cosa que desees decirle, hazlo sutilmente porque ya sabe karate, igualmente sigue buscando amigos y una peda masiva, así que para cualquier oferta búscala aquí y aquíTambién puedes hacerte fan de EEyC en Facebook dando click al botón Me Gusta del siguiente link.





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4 comentarios:

  1. A veces ser padre ocurre por convicción, otras veces de forma circunstancial (lo que no nos califica como "accidentes"). Eso no nos corresponde juzgarlo, no creo que a nadie le haga bien.

    Hay limitantes emocionales, personales e incluso genéticas que invariablemente nos transmiten nuestros padres... asi es la "ruleta" de la vida.
    El respeto se gana, las relaciones toman tiempo, esfuerzo, PERO ESO SÍ, son bidireccionales y voluntarias.

    Mi muy querida Karina:
    ¡Quejarse es poco constructivo! (pero, se siente bien hacerlo de vez en cuando).
    Mucha suerte en tus próximas publicaciones.

    S.Hansen.

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  2. Tus daddy issues... ah, si me dieran un centavo por cada mujer que he conocido cuyo padre ha marcado de manera negativa la vida de sus hijas tendría como 7 centavos. Talvez 8.

    Ahora EEyC también ayuda para dar terapia a sus escritores haha.

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  3. Me pasa igual, mi papá es de esos que repiten las cosas miles de veces y hacen como si nunca te lo hubieran dicho, de esos que se compran camisas de 2 mil pesos y no te compran calzones, o se quejan de que lo hacen y te lo hechan en cara toda la vida, tambien mi papá es de los domingos, pero mi mamá es igual, tienen la culpa de mis adicciones, de que piense que me va a venir a jalar las patas mi abuela muerta y de que existe dios, conclusión: los padres joden la vida, pero reproduciremos sus fallos, en un circulo interminable de miseria y humillacion.

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  4. Mi papá también me contó esa anécdota de la gallina, ojalá no sea el mismo jajaja, no es cierto, mi papá si es bien chido. Buen artículo la sinceridad ante todo, a veces los padres se pasan de lanza.

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