8 jul. 2011

¡Ay Dolor, ya me volviste a dar!


Por Karina.

Siempre me he considerado una persona bastante miedosa… casi lloro cuando fui a ver Rec 2 que a pesar de lo mala que es, cumple con la importante y principal función de sacarte unos brincos y un par de gritos. Yo por ejemplo me la pase en posición fetal toda la película y quería salir corriendo, deseaba con sudor frio que terminara de una vez. Hasta que llegó el final y entonces todo valió queso y supe que podría dormir esa noche en completa paz, después de ver cómo es que resolvían tan brillante meollo de la primera película: puras mamadas.


Comenzando a entrar en temas escabrosos, puedo decir que mi resistencia al suspenso es casi nula, me tapo la cara con lo primero que tenga a la mano y hasta que no pasa lo que tiene que pasa, no me descubro.

Sabemos bien que aquellas cosas que nos dan miedo normalmente están “ocultas”, son ruidos, son personas, situaciones ominosas, pues (ominoso es una de mis palabras favoritas). 

Por ejemplo, supongamos que te encuentras caminando sólo por la calle y te sale Lady Gaga con uno de sus atuendos más raros o su vestido de carne, el hecho es que la tipa de por sí ya da miedo, ver un vestido de carne es horroroso, no por el hecho de que lleve carne puesta, o porque no se sepa qué sexo tiene la Gaga sino que (en mi caso en particular) me da pavor pensar en a cuantos animales o humanos se echó para hacerse semejante atuendo, en el supuesto de la situación extrema. Ha de estar bien zafada.

Se busca, padece de sus facultades mentales

La cosa es que el miedo se vive por instantes breves y regresa por la noche para no dejar dormir, pero el terror señores, ese si se goza o se sufre, no por nada nos gusta quitarnos las costras y ver como sangran bien rico otra vez, y eso sólo por decir en nuestro propio cuerpo, pero ver la siguiente escena por ejemplo, si es bastante doloroso e incluso en algunos casos hasta da un poco de asquito.



Hola, ¿por qué tan solita, guapa?... 
ah no olvidalo, ya vi por qué.


¿Por qué sentimos que nos da “cosa” ver la sangre y las heridas? Y mejor aun, el momento en el que estas son causadas lenta y dolorosamente, ya sea que un pinche loco caníbal quiera tus carnitas o que un científico loco experimente con cuerpos humanos.
El hecho es que recuerdo muy bien que Alex DeLarge en Naranja Mecánica dice que es curioso como los colores de la vida real sólo se ven real cuando los ves en la pantalla. Y está en lo cierto… hasta no experimentar lo contrario.

Estamos conscientes de que dentro de nosotros vive ese relleno nada cremosito de color rojo que nosotros mismos nunca llegamos a ver a menos que son querer nos cortemos lavando la licuadora, picando algo o la clásica y señora de las cortas que te saca lagrimitas cuando tu dedo es lastimado suavemente con el filo de una hoja de papel, y es entonces cuando vemos a la tremenda señora: la sangre, si bien nos va. Y si de nuevo pienso en una situación extrema, pues muchos nos hemos descalabrado o tenido accidentes en la carretera que hacen que la sangre salga de más y entonces ahí si hay verdadero terror. Los litros de sangre no son normales, por eso nos deja con esa sensación de cosa.

Creo que necesitará costura

El hecho de desangrase implica un riesgo muy alto de muerte, pero gore y todas su variantes han venido a mostrar ese liquido que es normal tener siempre y cuando no salga nunca.

Pero seamos sinceros, en EEyC somos morbosos por lo que sus lectores también, así que seguramente ustedes compartirán la sabrosura de ver las tripas y la sangre de las personas en alguna película, porque entonces duele rico.

Tener estómago es lo más importante y una mente abierta para saber que cuando una película comienza con el clásico caso del grupito de chicos y chicas buenotas que se pierden en la carretera o se quedan en una cabaña no quiere decir que el punto más chido de la película sea ese argumento repetido hasta el cansancio, no. Lo mejor viene cuando descubren al científico loco, el matadero, la caníbal, en fin, una seria de cosas de lo más enfermas que muestras la parte más íntima y abundante del ser humano; la sangrita escurriendo a chorros.

Probablemente toda esta serie de comentarios debrayantes sobre la sangre y el terror no sean muy profesionales, pero es que la verdad un fantasma o cualquier cosa de esas nos da miedo, pero la sangre nos da terror porque es algo que existe ahuevo en nosotros.
Qué rico es ver cómo a alguien le atraviesan la yugular y la sangre sale a chorros manchando todo, sin importar lo idiota o poco probable del escenario.

Sin embargo el hecho es que decimos “aaaau, no mames qué dolor” es porque la película en cuestión está teniendo sentido, cumpliendo su propósito y lo mejor es que sentimos el terror pensando en cómo es que se sentiría que eso le pasara a nuestra hermosa carne.


"Ouch"

Sin darnos cuenta caemos en películas que entran en la categoría de “torture porn”, sutilmente, si pregunto qué películas sangrientas han visto últimamente probablemente las que me digan estén dentro del género. Independientemente de si es gore, splatter o el que sea, el común denominador es la sangre y en algunos casos las tirpitas y el cerebro, pero al final de cuentas lo que interesa es terminar haciendo esa expresión de dolor e incluso un poco estresados.

¡Señor, pido ser la cabeza por favor!


La verdad es que aunque le morbo por ver sangre sea mucho, la destrucción del cuerpo siempre resulta perturbadora y más cuando es lo único en lo que centra la acción. Pero nos gusta torturarnos viéndolo y hasta salivas de lo sabroso, aunque implique un alto grado de asco.

Y es que aunque la sangre que se ve real  es más sufrida por nosotros, la violencia y hasta el humor junto con unas gotas y chorros del liquido vital que parezcan cátsup y hershey de chocolate tenemos suficiente para morbosear un buen rato. Si no, pregúntenselo al amo y señor Herbert West y si eso no es suficiente, entonces pregúntenle a la podadora estelar del final de Braindead, también conocida como “Tu mamá se comió a mi perro”. Joyitas del guacala qué rico + grito de dolor.


Herbert West, the best. 

No importa si podemos ver el plásticazo, la cosa es que no podemos evitar sentir una gran, gran placer y para muestra les dejo esto.


"25 muertes del cine gore"


Eso que vimos fue de las cosas de las que podemos reírnos, pero definitivamente cuando les hablo del estrés al ver la sangre, me refiero más a algo de este tipo:


Mártires, así se llama y así se siente...


No es que uno vaya a soñar feo con todo aquello, pero les aseguro que no se les antoja comer nada que esté en salsa roja (o ninguna clase de salsa), es más, no se antoja comer ni pan pal susto, porque en realidad no hubo tal susto, sólo sintieron la real y magnifica “cosa” que nos da ver sangre por litros.

Seguramente habrá  por ahí alguien que sepa mucho de esto, y es que no he visto todas las películas ni toda la sangre que en realidad me gustaría ver así que estoy abierta a cualquier recomendación, pero mi consejo no va a ser que tengan cuidado si un día dejan de sentirse o se pierden en la carretera con sus cuates y en medio de la nada hay un hotel. No, nomás cuídense de las cortadas con el filo de la hoja… y bueno con weyes vengativos como éstos:


Sin olvidar a su hermanita Kill Bill, of course.



Karina se ha dado cuenta de lo sádica que es, quiere formar un club para jugar "Operando" con gente real, cualquier cosa que desees decirle, hazlo sutilmente porque ya sabe karate, igualmente sigue buscando amigos y una peda masiva, así que para cualquier oferta búscala aquí y aquíTambién puedes hacerte fan de EEyC en Facebook dando click al botón Me Gusta del siguiente link.



2 comentarios:

  1. "después de ver cómo es que resolvían tan brillante meollo de la primera película: puras mamadas."

    No estoy seguro de que así haya terminado REC 2... pero me intriga pensar en un final que involucra las palabras "puras mamadas" y "Manuela Velasco"...

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  2. Hahahahaha bueno, bueno, es porque la primera es buena, la segunda también.... hasta que el final arruinó todo xD

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