14 oct. 2011

6 Lecciones que nadie te enseña (y tendrás que aprender a la mala)



La vida está llena de lecciones que uno debe aprender si quiere ser un elemento funcional en la sociedad o simplemente si se quiere evitar morir debido a la estupidez propia. Incluso si alguien está pasando por un momento triste porque arrollé a su abuelita por estar escribiendo este artículo mientras conduzco necesita lecciones de vida para comprender aunque sea ligeramente al mundo ante esta tragedia y así evitar sentir ganas de balacearme por dicho accidente.

“A los buenos también les suceden cosas malas”, “en el mundo real, el mal puede triunfar”, “arriésgate para no quedarte con la duda y nunca te arrepientas”, “las drogas no son malas pero tampoco son dulces”, “lávate los dientes, las axilas, las ingles y el culo porque el resto de la gente no tiene por qué soportar tu peste” y “nunca confíes en  un vendedor de collares de perlas en un estacionamiento de supermercado”, son todas buenas lecciones que en algún punto de tu vida alguien compartirá contigo, seguramente mientras ese alguien está ebrio, y te sonarán lógicas así que las asimilarás.


“Y es phoor eso khe no debbbbees arrojjjjar al gatho del sñor Mendddoza dddesddel octhavvvo pisooo”


Hay otras lecciones que no importa cuánto te repitan, cuánto te retaquen los oídos con ellas una y otra vez, ni siquiera importa si tienen a tu familia amagada a punta de pistola, simplemente no vas a aceptarlas sino hasta que vivas las situaciones indicadas y saques las conclusiones indicadas por ti mismo.

Como por ejemplo cuando crees que tu amor de la secundaria es el único amor que tendrás y cuando te deja crees que nunca volverás a tener novia porque ya tienes 13 años, ya eres demasiado viejo para intentarlo de nuevo. O después de que accidentalmente arrolle a tu abuelita por tener el nivel de atención de un mosquito.


Hey mira! Brilla! Es lo más incSANTO CRISTO, A QUÉ LE ACABO DE DAR???!!


Finalmente están esas lecciones que tendrás que aprender a la mala porque nadie te las puede enseñar. O son demasiado pesimistas como para que las aceptes como lecciones o son tan inverosímiles que no parece posible que las situaciones que te lleven a aprender esas lecciones puedan suceder.

Estas son algunas de las lecciones que yo he aprendido a la mala. Talvez escuchen, tomen precauciones y cambien su forma de ser y de pensar, pero lo más seguro es que la mayoría no lo haga porque jódete Cacrena, por eso.




Aquí no estoy diciendo que debas abandonar tu individualidad única y especial --eso lo diré más adelante-- ni que debas comenzar a hacer todo lo que los demás te digan y a ser como los demás te digan. Tampoco estoy hablando de la forma en que luces o te vistes -–eso también lo haré más adelante.--, me refiero a tu personalidad, a tu forma de ser, a tu yo.

A nadie le gusta que le digan cómo ser, pero la verdad es que por más independiente que seas, por más abstraído que te encuentres y por más que detestes al resto del mundo, formas parte de una sociedad. Y podrás creer que la sociedad apesta y es estúpida y no sirve y debería ser diferente, pero mientras tanto, la sociedad es así y no puedes cambiarla tú solo. Por lo tanto, tienes que estar al tanto de lo que los demás piensan de ti.

Conozco a un tipo que es tan incompetente y poco funcional que resulta simplemente imposible aceptar la idea de que sea un alumno de universidad. De hecho es tan idiota que me asombra que no se le olvide cómo respirar. No estoy exagerando, de verdad es así de idiota. Y se lo hemos hecho saber, compañeros y profesores han intentado una y otra vez hacerle entender la clase de imbécil que es, pero simplemente no entiende y jamás lo hará, no le importa lo que los demás piensen de él. Él es como es.


Esa cosa de arriba es parte de uno de sus trabajos universitarios.


No sólo es un impedido mental, es socialmente inepto, incluso más que yo. Se la pasa realizando miles de actividades extracurriculares para hacerse el interesante, se la pasa sacándole fotos a las mujeres como si fuera un acechador, se intenta ligar lo que sea, no importa, si tiene agujeros es suficiente para él.

Por alguna razón sus conversaciones siempre derivan en lo asombroso que es por mentarle la madre a sus profesores de secundaria -–que parece imposible porque ni a nosotros nos mienta la madre-- o alguna mierda así, o en temas relacionados al sexo que le permiten hacer públicas sus proezas sexuales -–que parecen imposibles porque, en serio, es un idiota--.


Ni siquiera ella dejaría que se le acercara y eso que regularmente tiene sexo zoolésbico con Beth Ditto.


Es una clase tan única de bruto que le acabo de dedicar 3 párrafos y 2 capturas de pantalla. Es tan molesto e incómodo como involuntariamente gracioso y se lo hemos hecho saber con actitudes y palabras, pero él es como es y no le importa.

Ser como eres es maravilloso cuando eres, digamos, Jennifer Aniston. Pero cuando eres así de tarado lo más probable es que terminen demandándote por acoso sexual en la oficina o que tu jefe te coloque en algún puesto sin futuro desde el que no puedas acercártele.

Sólo piensen en el Dr. House. Todas las mujeres lo aman porque es arrogante, sarcástico y abusivo con todo mundo y todos los hombres quieren tener los webos que él tiene, pero en el mundo real sería el primer tipo al que tanto hombres como mujeres mandarían a chingar a su madre por ser un pinche arrogante, sarcástico y abusivo. El mundo real funciona así.


-Siempre eres así de idiota o estás haciendo un esfuerzo extra el día de hoy?
-Sabes qué, House? Vete a la verga, no tengo por qué aguantar a un drogadicto que ni siquiera puede ser un invalido correctamente. Puedes meterte ese termómetro por el trasero, romperlo y morirte de envenenamiento anal por mercurio.


Debes tener en cuenta lo que los demás piensan de ti porque de uno u otro modo eres parte de ese engranaje social que tanto detestas y si eres un odioso hijo de puta, una perra desgraciada o un remedo de Lionel Hutz, lo más seguro es que termines siendo un paria. Y podrás pensar todo lo que quieras que eres autosuficiente y no necesitas nada ni a nadie, pero lo cierto es que eres más dependiente de toda la sociedad de lo que quieres aceptar y es por eso que debes, al menos en un grado mínimo, escuchar las opiniones de los demás y hacer algo sobre los aspectos negativos de tu personalidad.

O irte a vivir a una montaña.


Por favor, elije la montaña.



 
A los adultos siempre les gusta decirle a los niños que son especiales, únicos como copos de nieve. Pero eso es una mentira que dice la gente fea. Sí, eres único y especial… como todos los demás.

Cada persona es diferente, pero eso no nos hace especiales. Hay personas especiales en el mundo pero seguramente tú no eres una de esas personas. El asunto es que vivimos en un mundo donde el 99% de la gente no es especial y eso es algo bueno porque un mundo lleno de gente especial se vuelve un mundo lleno de gente común.

Imagina un mundo donde todos fuéramos tan inteligentes como Stephen Hawking. Sobresaldría Stephen Hawking en ese mundo? Sin una inteligencia superior a la de los demás, sólo sería un paralítico más como Christopher Reeve o… uhm… todos los paralíticos que nadie conoce. Y ser especial y único tampoco es la gran cosa.




A la gente común no le gusta la gente común-especial. Admiramos a Stephen Hawking porque en serio, el cerebro de ese tipo no es humano, no es uno de nosotros; admiramos a Jimi Hendrix porque su forma de tocar la guitarra no es de esta tierra. Pero en el momento en el que uno de nosotros, simples mortales, trata de sobresalir de algún modo, es un imbécil. Ustedes conocen a esa persona que se la pasa opinando en clase, todos quieren que ya se calle. Ustedes conocen a ese tipo con el mohicano verde fosforescente que brilla en la oscuridad, por qué no puede tener cabello normal?

Siempre me han gustado los sombreros, considero que la mayor desgracia de la cultura occidental ha sido la desaparición de los sombreros masculinos porque son una chingonería. Tan sólo vean a los mafiosos de los 30s! Y después de ver Rango, El bueno, el Malo y el Feo, Por un Puño de Dólares y Por unos Dólares más en un periodo no mayor a dos semanas me dije a mí mismo “Hey… ese estilo de vestimenta rompe madres. Lee Van Cleef rompe madres. Hey! Yo tengo un sombrero y casi nunca lo uso en público! Let’s rock!


En la imagen: Ater Van Cleef.


No se pueden imaginar la cantidad de personas que cada vez que me veían pasar, comenzaban a silbar, tararear o murmurar el riff de El bueno, El Malo y el Feo.




Y no sólo estudiantes de mi facultad, no sólo universitarios inmaduros. También taxistas en sus cuarentas y estoy seguro de que un policía lo hizo. Hasta un despistado que iba en su carro me gritó “Ese Zorroooooo!”. Y no es la primera vez. Debido al tumor cerebral que me hace alucinar con salchichas bailarinas cuando opero maquinaria pesada, tiendo a vestirme de forma extravagante de vez en cuando.

Vestirse de forma diferente es la forma más básica y burda de ser diferente o especial e incluso esta forma es recibida con ataques inmediatos.

No soy un maldito hipócrita. Los que me conocen saben que soy un hijo de puta y me burlo de todos los que me parecen chistosos, es una de las razones por las que me darán trabajo en el infierno cuando muera. En la preparatoria había un tipo tan jorobado que terminé diciéndole “Mesa-por-espalda” y había otro tipo con la cara tan deforme que lo apodé “Chernobyl”.


Se veía más o menos así. En caso de que les interese.


La diferencia es que los comentarios los hago hacia mis amigos para que se rían, nunca me he burlado de alguien en su cara y no por cobarde sino porque en serio, para qué chingados? Para hacerle saber que su apariencia me resulta ridícula? Para hacerlo sentir mal y se ponga ropa normal? Estoy consciente de que la gente hace comentarios de mí a mis espaldas y no me molesta porque yo hago lo mismo sobre otras personas. Comentarle mis ideas bastardicas a mis amigos me hace ganar algunas carcajadas con ellos, pero qué gano con chingarle la autoestima a alguien?

Muchas personas no piensan así y aunque no son la mayoría, son una más de las que deberían existir y son suficientes para que aprendas a no tratar de ser especial. De hecho cuando no eres especial te mezclas mejor con tu entorno, eres aceptado más fácilmente y, de nuevo, esto es bueno porque vives en una sociedad y ser parte de ella tiene muchos beneficios.


Algunos mejores que otros.


Pero el ser especial o tratar de ser especial no es malo nadamás desde afuera, también es malo desde adentro. Creer que eres especial es bastante peligroso porque tu naturaleza humana de persona común y corriente se activará y entonces todos aquellos que no son especiales como tú crees que lo eres te parecerán absolutos imbéciles y te encontrarás a ti mismo criticando a esa tipa sin clase que se empina la caguama, o a ese imbécil que se peina como tarado, o a esa estupidita que se la pasa opinando pero no opina tan bien como tú.

Lo mejor es rebajar tu propia percepción o de lo contrario tendrás que aprender otra lección.




La percepción que la mayoría de la gente tiene de sí misma es la de una persona inteligente pero que no sobresale porque el sistema escolar estandarizado y la sociedad no lo permiten. Sacas 6 en tus materias porque las tareas son estúpidas y tu profesor no sabe enseñar, no porque seas tonto.

Piensas que eres un intelectual que comprende todos los fenómenos del mundo, tu cerebro siempre está pensando en temas de trascendencia que necesitan ser tratados a profundidad, crees que puedes dar una opinión acerca de cualquier tema y que tu forma única de ver la vida hace tu opinión la más acertada. Sé que existe gente así porque yo soy así.

Y entonces, abres la boca en público. Eres asombroso, estás iluminando a las masas con tu sabiduría pocas veces compartida. Mientras  compartes con la humanidad tus increíbles conclusiones de la vida te ves a ti mismo como si estuvieras montando un tiburón en el espacio. Los demás te ven como un pendejo. No porque seas un imbécil, de hecho podrías tener razón y tus pensamientos podrían tener más lógica que los de los demás, pero lo importante es que son tus pensamientos, no los de los demás.


Podrías estar desbordando tu corazón, pero todo lo que ellos escuchan es “Ruido de pedo, ruido de pedo, mierda aburrida, ruido de pedo”.


Para quien tenga un pensamiento diferente al tuyo no eres más que un imbécil. Si das un argumento a favor de la religión, algún ateo te mentará la madre. Si das un argumento en contra de la religión, algún religioso te mentará la madre. Si crees en el socialismo algún capitalista se burlará de ti por creer patrañas. Si crees en el nazismo todo el mundo se burlará de ti porque te gusta que te den por atrás y te llamen Nancy y te meterán a la cárcel.

Incluso mencionar temas menos escabrosos, como circuncisiones, caca de perro o cuánto dar de propina, en un grupo de opiniones heterogéneas terminará con un número substancial de personas creyendo que eres un pendejo. Y entre más te empeñes en hablar de esas cosas, más pendejo eres.


Eres muy inteligente y consciente y por eso eres vegetariana, ya lo entendimos Lisa. Ahora cállate.


Parece que estamos ardidos o algo porque a cada rato los mencionamos, pero es que no hay un ejemplo mejor: Tan sólo visiten Hazmeelchingadofavor.com, lean cualquiera de sus post profundos sobre temáticas trascendentes y después vayan a la sección de comentarios. Todos creen que todos los que no piensan como ellos son pendejos. Es más, si ustedes no están de acuerdo con la postura del post también pensarán que el autor es un pendejo.

Estoy diciendo que te vuelvas un tarado que sólo habla de telenovelas? No. Estoy diciendo que te guardes tus opiniones? Probablemente. Estoy diciendo que te untes aceite y tengas tiempo sexy con cuanta persona lo permita después de construir un laboratorio de meth? Definitivamente.

No, esperen, también estoy diciendo que te guardes tus opiniones porque…




Y eso se debe precisamente a que es sólo una opinión. Por más fundamentada y lógica que sea, no deja de ser una opinión.

No importa si crees que la gravedad te jala hacia el piso desde el centro del planeta o si te empuja desde el espacio contra el suelo, te quedas en la Tierra y eso es una certeza, no una opinión. Pero qué opinas de la guerra contra el narcotráfico? Qué opinas de Avatar? Qué opinas del tabaco? Qué opinas de las drogas? Qué opinas de Hitler? Qué opinas del aborto? Qué opinas de la religión? Qué opinas del maltrato animal? Qué opinas de las protestas de Los Indignados?


Qué opinas de este salpullido? Crees que deba ver a un doctor?


La verdad es que no importa lo que opines, tu opinión no vale absolutamente nada. Las opiniones son como las cejas: Todos tienen una y son peludas.

Como estudiante de Comunicación he aprendido que sólo los periodistas que ya llevan tiempo en “La mierda” –-soy fanático de la guerra de Vietnam-- y se han creado una reputación tienen derecho a escribir una columna y opinar en un periódico mientras los pobres muertos de hambre tenemos que opinar en la sección de comentarios. Pero incluso las opiniones de los expertos no pasan de ser opiniones y otros expertos no las toman en cuenta porque tienen opiniones diferentes.

Tu opinión no tiene ningún peso real sobre nada, sólo lo tiene cuando la mayoría tiene la misma opinión, pero para entonces ya no es una opinión, es el consenso y las opiniones en contra no sirven de nada para cambiar ese consenso. Cuando las opiniones se encuentran en un 50-50, entonces tenemos un desmadre como resultado.


-Tú eres el malo!
-No, estoy seguro de que tú eres el malo!
-Yo hablé con Dios y me dijo que tú eres el malo!
-Yo hablé con Dios y me dijo que tú eres el malo!


Alguna vez has opinado tratando de convencer a otro de que tu opinión es la correcta? Es imposible porque tú quién chingados eres para cambiar mi opinión? Si tu opinión es opuesta a la opinión del otro se ofenderá porque cómo te atreves a pensar que puede estar mal?  Y entonces ese alguien reaccionará dando su opinión en lo que rápidamente deriva en una competencia por ver quién la tiene más larga o quién mea más lejos.


Esto prueba de una vez por todas que Pikkiwoki, el dios papua-nueva-guineano del lodo es mejor dios que el Monstruo de Spaghetti volador.


Y si la otra persona está de acuerdo no es porque tu opinión sea correcta o persuasiva o tú seas un maestro de la retórica, es porque esa persona ya compartía esa opinión previamente.

Tienes derecho a tener tu propia opinión, pero por favor ya cállate.




Terminar una relación es como masticar una colmena de avispas: Aunque jamás lo hayas hecho sabes que será doloroso; no importa cuántas veces lo hagas, no dolerá menos y tarde o temprano a todos nos sucede -–estoy asumiendo que la vida de todos es tan extrema como la mía.--

Cuando una relación termina trágica y abruptamente, siempre nos gusta hacernos las víctimas y adoptamos la postura “Yo lo di todo; no lo supo valorar”. Tanto hombres como mujeres –-no somos tan diferentes como nos gustaría creer--.

Llenamos Facebook y Twitter de indirectas o directas haciéndole saber a los demás lo asquerosa que es esa persona, lo incapaz que es de amar, cómo lo que sintió por nosotros nunca fue amor y lo horrible que fue vivir a su lado tanto tiempo, aguantando sus estupideces y su pene pequeño o su frigidez.

Pero la verdad es que no es su culpa que la relación se haya ido a la mierda. Es culpa tuya. Tú lo arruinaste todo.


Que bueno que las manos señalando también son negras o esto se vería muy racista.


Por un momento olvídate de que tu ex-pareja comenzó a ser celosa, distante, simplemente insoportable o cualquier mierda y mírate a ti. Lo más seguro es que tu novia se haya vuelto celosa porque sin darte cuenta te la pasas coqueteando con otras. Seguramente tu novio se volvió distante porque ya nunca tienes detalles con él pero siempre esperas que él los tenga contigo y seguramente tu pareja siempre fue insoportable pero sólo te das cuenta ahora que tu cerebro ya no secreta las feniletilaminas y las endorfinas que tu cerebro secretaba cada vez que veías a esa persona elevándote tanto que te volvías una amenaza para las rutas de los vuelos comerciales.


“Torre de control, aquí el vuelo 355 de PanAm. Tenemos otro código 9: Tarado Enamorado en la Ruta. Solicitamos instrucciones inmediatas, cambio.”


Siempre es tu culpa, no importa si eres el hombre o la mujer… o… el hombre… la hombre… malditos homosexuales, por qué tienen que volver todo complicado cuando trato de hablar de géneros y relaciones sin ser excluyente? El punto es que no importa tu genero, la culpa es tuya.

Por qué? Porque la relación es cosa de dos y eso te involucra a ti tanto como a tu pareja en la responsabilidad, pero culpar al otro nunca es una buena idea ni soluciona nada. Bien, imaginemos que tú no has hecho nada malo y tu pareja de pronto se vuelve distante. Qué haces? Por un tiempo tratas de mejorar las cosas, pero si no tienes resultados inmediatos, tú te vuelves distante. Estás absolutamente convencido de que tú le has dado todo, por qué se porta así? Si a ella no le importa a ti tampoco. Y si esto se va a la mierda es culpa de ella. No vas a estar rogando, cierto?

No soy ningún experto en relaciones, mi Doctorado es en Anología de Ardillas…


Este es mi diploma, muchas gracias.


…pero estoy convencido de que una relación no se construye dando y recibiendo, eso es la navidad. Una relación se construye aceptando, tolerando, negociando y, sobre todo, hablando, comunicándose. Si tu pareja tiene actitudes que no te agradan díselo; si tu pareja te dice que tienes actitudes que no le agradan, haz algo al respecto; si tu pareja no puede o no quiere hacer algo al respecto, acéptalo y toléralo porque lo más seguro es que tu pareja está tolerándote cosas que tú ni te das cuenta.

Y si, después de todo, la relación se va a la mierda, intenta ser maduro y no culpes a la otra persona. Tú cometiste tantos errores como ella, talvez más, hazte responsable de tus actos, tus determinaciones y tus actitudes en vez de pensar como todo mundo hace y decir “De alguna manera, no importa lo que yo haga mal, siempre es tu culpa.”

Pero lo más probable es que ni esta ni ninguna de las lecciones anteriores te sirva para que evites cometer los mismos errores, a fin de cuentas…




Lo que han leído podrá haberles sonado lógico, talvez, no lo sé. Probablemente quieran poner en práctica alguno de los pocos consejos que les di, puede ser, no estoy seguro. Pero la verdad es que incluso si tratan de hacerlo para evitar tener que aprender estas lecciones a la mala, lo más probable es que estén destinados al fracaso y a tener que aprenderlas a la mala. E incluso después de aprender estas lecciones a la mala lo más probable es que estén destinados al fracaso y a repetir los mismos errores hasta que se mueran.

Y esto no es una patraña pesimista que me he inventado, es ciencia.

De acuerdo al estudio citado en esta página, la ciencia le ha quitado la magia a otra cosa del mundo y luego de una serie de experimentos logró determinar que la fuerza de voluntad no es inagotable. Más bien funciona como un músculo. Se puede ejercitar… pero también se cansa y se debilita. No por nada se llama FUERZA, y todos sabemos que ninguna fuerza es perpetua o imparable.


“Bitch please.”


La fuerza de voluntad no es sólo ganas de hacer-las-cosas-bien-esta-vez que emanan desde tu interior. La fuerza de voluntad consume recursos físicos, así que luego de un tiempo resistiéndote a fornicar con tu sensual secretaria --que se la pasa rozando ligeramente sus senos en tu cara cada vez que se inclina sobre tu escritorio para dejar algún papel-- porque eres casado, simplemente te cansarás eventualmente y de inmediato irás a descansar cogiéndotela hasta volarle los sesos.


“Al carajo, de todos modos me quiero divorciar.”


También aplica a otros campos menos gráficamente interesantes como hacer ejercicio, comer saludablemente en vez de embutirte todos los pasteles que osen cruzarse en tu camino, dejar de fumar, dejar el alcohol, etc.

Alguna vez han intentado hacer una dieta? Yo no, pero conozco montones de mujeres que sí y todas están de acuerdo en que es un infierno agotador. Lo gracioso es que una vez que terminan la dieta lo primero que hacen es retacarse de todo lo que encuentran a su paso porque ya se acabó la dieta. Sólo se necesitaba una pequeña cantidad de fuerza de voluntad para no hacerlo, pero luego de que su fuerza de voluntad se agotó por la dieta, no había otro resultado posible.


“Estoy descansando de no comer.”


El punto es que si eres de los pocos que tomará en cuenta las recomendaciones y escuchará las advertencias, tu voluntad no va a aguantar mucho su nueva rutina tratando de ser mejor persona y tarde o temprano te tropezarás con la misma piedra. Y luego otra vez. Y luego otra vez. Y otra vez.

Y otra vez.

Y otra vez. El panorama no pinta muy bien, huh? Así parece pero (y otra vez) al final lo que importa es que te esfuerces hasta donde puedas y no te martirices si no lo consigues a la primera o a la trigésima vez que lo intentes, sigue intentando. Es más, incluso si no quieres aprender estas lecciones está bien, aprende tus propias lecciones conforme avances, sólo aprende a reaccionar ante los resultados de la forma correcPOR PIKKIWOKI, A QUÉ LE ACAB… OH MIERDA, ESO ERA UN POLICÍA! TENGO QUE SACAR MI MIERDA DE AQUÍ!




Y otra vez!

Ater Cacrena es el Editor en Jefe de Entre Espíritus y Cerdos (ladies). Síguelo en Facebook o Twitter. También puedes seguir Entre Espíritus y Cerdos en nuestra página de Facebook.

Te gustaría ser columnista de EEyC o colaborar esporádicamente? Envíanos tu material a carlosawyer@gmail.com, estamos despesp… erh… ansiosos por contar con tu colaboración!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario