28 oct. 2011

La brutal odisea de un periodista en Nueva Muerte


Me encontraba sentado en mi escritorio. Estaba experimentando conciencia total debido al sándwich de salchichas podridas que acababa de comerme así que escribía arduamente en una servilleta todo lo que ocurría a mi alrededor mientras escuchaba White Rabbit de Jefferson Airplane. De pronto una mujer atravesó el techo amarrada a una cuerda negra que a su vez estaba amarrada a un arnés de las fuerzas especiales que a su vez estaba ajustado alrededor de su trasero y sus piernas. Su cuerpo estaba cubierto por un traje entallado como el de Black Widow en Iron Man 2.

“Deja de escribir eso, Ater. Acabo de entrar por la puerta y estoy vistiendo ropa formal regular”, dijo ella, lo que no tenía sentido porque quién carajos era para decirme qué acababa yo de ver?

“De hecho soy La Nueva Jefa de Entre Espíritus y CerdosTM



“Jesús en chanclas! Eso es imposible”, dije, “Ni siquiera tenemos paredes. Por qué contrataríamos a una mujer para ser El Jefe? Además eres hermosa, lo que hace todavía más imposible la idea de que rondes por EEyC”

La cabeza de la mujer comenzó a combustionarse espontáneamente mientras decía “Te dije que dejaras de escribir eso, mi cabeza no está en llamas. Y sí, soy La Nueva Jefa, y como tal tengo que hablarte sobre tu desempeño. No escribiste nada la semana pasada, ya es media semana y sigues sin escribir nada, sólo enviaste por fax un dibujo de un perro apareándose con la cabeza de Obama. Aún trabajas aquí o qué?”

Su voz demostraba autoridad. En realidad era La Nueva Jefa. Pero

“eso no tenía sentido! Una mujer con poder en EEyC? Si seguíamos así los niños chinos que están haciendo nuestros tenis en el sótano van a querer un sueldo y horas de trabajo reducidas y… dios santo, pensé eso para escribirlo o lo acabo de decir en voz alta? Me habrá escuchado?”

“Tienen niños chinos esclavizados en el sótano?”

“No. Por qué? Quién dijo eso?”

“Acabas de…”

“También escribí que tu cabeza estaba en llamas y desafortunadamente no es cierto, cierto?”

Mi razonamiento pareció convencerla. Acababa de salvar ágilmente la operación de niños chinos haciendo tenis en nuestro sótano. Desde luego no la dejé leer este párrafo porque se habría dado cuenta de que era verdad. Entonces dijo:

“Mira, lo que importa ahora es que hemos tenido un crecimiento exponencial en los últimos días respecto al número de visitas y el tiempo de permanencia en el sitio, lo que ha llevado a un aumento en las utilidades. Y pues… los inversionistas comienzan a creer que se debe a tu ausencia”

“Deja de lanzarme hechizos y maldiciones en idiomas extraños, mujer. Qué significa toda esa basura que acabas de decir?”

“Que si no escribes algo estás despedido. Si escribes algo y las visitas bajan, estás despedido”

“Jesús en chanclas!”

“Sí, sé que es muy impactante pero…”

“No, de verdad. Jesús en chanclas. También trabaja aquí”


-Jesús! Hey man!
-Ater! Amén!


La Nueva Jefa arrojó una mirada vacía y sorprendida a Jesús y después volvió a lo que sea que estaba haciendo.

“Voy a hacer como que no vi eso... el punto es que tienes una oportunidad. Voy a enviarte a hacer un artículo sobre Los Indignados, qué dices?”

“Que preferiría revolcarme sobre alacranes y clavos oxidados en tu cama contigo vistiendo un uniforme de colegiala a las 8 después de una cena en Jean Carlo’s, qué dices?”

“Qué tu vuelo sale al medio día”

Obviamente ya la tenía en mis largos y masculinos dedos y sólo se estaba haciendo la difícil para hacerme las cosas más interesantes, así que acepté su oferta para demostrarle que iba en serio. Desde luego, mi orden de trabajo involucraba a “los indignados” así que sabía que no iba a poder hacer este trabajo sin mi compañero. Lo encontraría donde siempre. En el bar del aeropuerto.

Una vez ahí me senté en la barra. Luego de que el cantinero me diera un manotazo en la cabeza para que me bajara de la barra y me sentara en uno de los bancos frente a la barra le pregunté por mi compañero. De inmediato me lo entregó.



“Muy bien, Capitán, esto es lo que haremos” le dije a mi compañero el Capitán Morgan “Primero me desmayas durante el vuelo y después haces todo menos desagradable mientras estemos entre ‘los indignados’, entendido?”

“Clink, clink” dijo de manera afirmativa El Capitán mientras sus hielos chocaban con el cristal de mi vaso.

Un par de horas después la llamada para abordar mi vuelo llegó y me dirigí al avión con tiempo suficiente para aplastarme en mi lugar y desmayarme por congestión alcohólica tranquilamente. No noté sino hasta mucho después que el vuelo había atravesado un agujero de gusano hacia otra dimensión… o que el ácido que me habían vendido afuera de las oficinas de EEyC estaba tan bueno como La Nueva Jefa.


*********************


Era una noche oscura… bueno no era tan oscura, era más bien una noche bastante iluminada y, ahora que lo pienso, era de día. Acababa de bajar del avión y, luego de comprar una lata de gas pimienta en una tienda de productos de defensa personal sabiendo que tendría que usarla para abrirme paso entre la multitud de bastardos protestosos, me dirigí al bar del aeropuerto y me senté frente a la barra para recuperar algo de la vigorosidad que me daba mi compañero de viaje, el alcohol.

Junto a mí se encontraban un par de tipos disfrazados de calaveras tomando cada uno un whiskey doble. Le pedí al cantinero lo mismo y entonces el que tenía más cerca se giró y comenzó a hablarme como si me conociera de toda la vida.

“Hey, amigo, tienes buenos gustos”, dijo. “Gracias, señor…”, me interrumpí a mí mismo mientras giraba a verlo, descubriendo el mejor disfraz de calavera que jamás haya visto porque no había absolutamente nada entre, debajo o sobre los huesos.




“Soy mujer…” respondió inexplicablemente porque no tenía ni los músculos ni los cartílagos ni la piel ni lengua necesarios para articular palabras. Entonces me di cuenta. No eran disfraces. Eran esqueletos reales. Hablando, bebiendo. Estaba alucinando? Talvez, pero mi reacción no fue una alucinación.

 “Aaaaah!!” grité, pero de inmediato me di cuenta de que si estaba alucinando esto atraería demasiada atención y la seguridad del aeropuerto me caería encima y talvez terminarían haciéndome una inspección de cavidades, así que de inmediato traté de corregir mi error.

“Digo… señor… a! Aaaaa!! Señor-a! Es que en este lugar no dejan terminar de hablar a la gente?”, dije mientras me giraba, clavaba la mirada en mi trago y deslizaba una mano en el bolsillo donde guardaba la lata de gas pimienta que había comprado un par de minutos antes para protegerme en caso de que algún policía hubiera visto la escena. “Demonios, Jack. Por qué no hacen menos puras las drogas?” le dije al contenido de mi vaso.

Afortunadamente la calavera en cuestión ya tenía varios tragos encima y pareció suficientemente satisfecha con la explicación. “Descuida, me pasa a menudo. Es difícil determinar géneros sin carne en las ‘partes escabrosas’, eh?” la monstruosidad frente a mí se echó a reír de forma enferma y después continuó hablándome “Entonces qué hace aquí, mi carnoso amigo, viene por las fiestas?”

Vacié el whiskey de mi vaso de un trago y comencé a balbucear aparentando que toda la situación era absolutamente normal para mí. “Así es! Las festividades! A decir verdad soy periodista, vengo a hacer un reportaje sobre Día de Muertos! Eso es! Día de Muertos! Haha! Esta situación es absolutamente normal para mí!”

“Día de Muertos? Querrá decir Día de Vivos!”

“Qué quiero qué?”

“Sí, Día de Vivos. Es el día en que visitamos la dimensión de los vivos para fornicar sobre sus ofrendas y sus camas y sus caras porque los desgraciados no se acuerdan de nosotros en todo el año. Es como Spring Break pero con menos carne y más ectoplasma”

No sé si fue el alcohol del otro mundo diseñado para muertos que ya no tienen que preocuparse por la cirrosis o si mi cerebro ya estaba bastante jodido luego de 1 año escribiendo para EEyC, pero lo que me dijo tenía sentido.

No podemos ver a los fantasmas porque son fantasmas, correcto? Qué les asegura que sus abuelitos no están fornicando junto a la veladora que les ponen cada año mientras ustedes miran el cuarto donde pusieron la ofrenda pensando que sus muertitos están comiéndose el mole frío que dejaron ahí todo el día? A decir verdad eso explicaría los quejidos asociados a los fantasmas.


En algún lugar del mundo, alguien está masturbándose viendo esta imagen. Y ese alguien soy yo.


“Vaya, Día de Vivos. Qué interesante concepto. Ahora debo irme, disculpen, soy de vejiga pequeña. Hasta pronto!”

Corrí a toda velocidad hacia la salida esperando que el repentino ejercicio me despejara un poco la mente pero cuando salí me topé con una escena aterradora.




El impacto fue demasiado, no pude resistirlo. Me desmayé en completo horror frente al stand decorativo de la nueva película de Twilight. Cuando desperté seguía tirado en el mismo lugar, sólo que había varios tipos tirados a mi alrededor porque todos los que se acercaban a ayudarme terminaban sucumbiendo ante el horror del stand promocional de Breaking Dawn tal como me había ocurrido a mí.

Di un par de pasos hasta llegar a la salida del aeropuerto y entonces me topé con una escena menos aterradora pero igual de anormal: Cientos de tipos que parecían zombies pero menos “retrasados” y más “personas comunes con las tripas de fuera”, algunas personas normales, monstruos deformes y horribles, esqueletos andantes como los que me había encontrado en el bar del aeropuerto. Toda clase de creaturas convivían en las calles de la cidad en la que me encontraba. Era como el mundo de Beetlejuice.

Levante la vista lentamente siguiendo la silueta del rascacielos más grande de la ciudad hasta que fui interrumpido por la aparición de un gigantesco letrero que decía “Bienvenidos a Nueva Muerte. Es irónico pero es una ciudad llena de vida.”


**********


Sentí un repentino impulso de vagar por las calles de este extraño lugar pero un auto destartalado, con las puertas amarradas con ganchos y completamente oxidado se estacionó frente a mí y un tipo con cara de maleante me ordenó subir.




“Claro, parece una idea absolutamente legitima y agradable, amigo” dije mientras saltaba dentro del auto. De inmediato el horrible hombre que manejaba me pasó un teléfono celular y una voz me saludó.

Hola Ater

“Hola, cómo te va?”

“… uhm… sabes quién soy, verdad?

“Ni puta idea”

Soy La Nueva Jefa

“Oh… entonces espero que te haya ido como a Japón luego del terremoto, el tsunami y la explosión en Fukushima”

De hecho me va bastante bien, gracias por preguntar. Qué tal tu vuelo?

“El vuelo estuvo poca madre. Sin bebés llorando, sin gordos apestosos sudorosos junto a mí, sin señoras chismosas que no se callan, sin ancianos quejándose de todo… sólo lamento que no hubiera una sola vieja buena, ni las aeromozas estaban buenas, pero fuera de eso el viaje estuvo bien. La llegada fue lo que me jodió. Vi a un par de calaveras hablando y bebiendo y todo a mi alrededor es extraño. Recuérdame no volver a comprarle sus orines a ese vago que vive enfrente de las oficinas, demasiado alucinógenos para mi gusto”

Claro, lo haré.  Sólo hay un problema… no estás alucinando

“Díselo al pirata que está manejando el auto que enviaste”

No estás alucinando. Viste el enorme anuncio que decía ‘Bienvenidos a Nueva Muerte’ afuera de la terminal, verdad?

Entonces me di cuenta. Todo lo que había visto era real. Esa desgraciada no sólo me había enviado a una protesta hippie, también me había enviado a otra dimensión sólo para joderme.

“Bastarda, cuando Jesús en chanclas se entere de esto…”

Recuerda que tu trabajo sigue en juego, Ater. Aún tienes que hacer un artículo sobre los indignados de Halloween, se hacen llamar los Hallowindignados. Un grupo de monstruos que protestan porque los monstruos de la cultura pop se están llevando toda la atención y todo el dinero

“Hallowindignados? Quién los nombró, Jhonen Vásquez?”

Qué tal si les preguntas eso cuando llegues, eh? Los hallowindignados están justo en el centro de la zona protestas, un centro de constantes manifestaciones y conciertos de música de protesta. El pirata Barbilla-vomitada te llevará hasta la protesta, de acuerdo?

“Te violaron cuando estabas en el útero, verdad?”

Buena suerte, Ater

Después de que colgó arrojé el celular por la ventanilla y le dirigí la palabra a mi chofer.

“Barbilla-vomitada, verdad? Puedes creer a esta perra?”

“Arrrrh… ese era mi celular, imbécil”

Preferí quedarme callado y sacar mi gas pimienta por si acaso. Luego de media hora de viaje, el aire se enrareció; estábamos ahí, habíamos llegado. La zona de protestas. El horror… el horror.


**********


Hippies! Hippies por todas partes, maldita sea!

Un mar de apestosos y piojosos luchadores por causas perdidas se apilaban unos sobre otros creando una horrible masa que vociferaba cosas como “Abajo el capitalismo!”, “Queremos paz para todos!” y “Prohíban las peluquerías!”

En el lugar había varios escenarios dispuestos de manera aleatoria. En uno se encontraban escuchando a Jimi Hendrix, Ravi Shankar, Joan Baez, Janis Joplin y músicos así en una versión llena de hippies cadávericos del concierto del ‘69 en Woodstock. En otro el Che Guevara, Mao Zedong, Lenin y otros líderes de extrema izquierda ladraban sus discursos, deteniéndose únicamente para dispararle a cualquiera que los interrumpiera siquiera para estornudar. Desde luego dispararle a alguien era legal en Nueva Muerte porque nadie se podía morir de un balazo, ya estaban muertos. En principio la tolerancia a dispararle a los imbéciles me pareció una idea hermosa, pero cuando recapacité en que no servía absolutamente para nada porque los balazos no mataban, perdió todo su encanto. Finalmente un último escenario entre la pléyade de sitios desagradables llamó mi atención. En él un montón de monstruos apestosos se encontraban dispuestos erráticamente llevando pancartas que decían “Yo soy el 99%”. Ahí debía dirigirme. Ese era el punto de reunión de los Hallowindignados.

Arrojé la lata de cerveza que acababa de terminarme y procedí a abrir la siguiente mientras me internaba en la masa de seres amorfos vestidos con ropa vintage y harapos y cosas así. “Fuera de mi camino bastardos!” dije mientras les apuntaba a la cara con mi lata de gas pimienta “Dispararles podrá no tener efecto pero hay destinos peores que la muerte!” Esa amenaza está de webos, les recomiendo usarla más seguido.

En realidad no sabía qué hacer, cómo comunicarme con esos extraños seres a pesar de que tengo bastante experiencia hablando con hippies y con seres monstruosos porque después de todo soy alumno de la UNAM.


El único lugar donde un slogan nazi y una imagen del che Guevara conviven sin que nadie diga nada al respecto.


Esto era lo suficientemente diferente como para que me sintiera extraño en tal situación, pero no lo suficiente como para sentirme como un pez fuera del agua. Lo más difícil en realidad era la tentación de arrojarle gas pimienta en la garganta a todos los que abrían la boca. Finalmente me acerqué a un extraño ser con forma de vaca y cabeza de hombre y comencé a entrevistarlo.




“Hey, soy periodista, me envían de EEyC, has escuchado de nosotros? Seguramente no, somos bastante desconocidos, ya sabes, underground” dije tratando de sonar lo más hipster que pudiera para que el extraño ser me aceptara como uno de ellos. Aunque es verdad que casi nadie nos conoce.

“Qué está pasando aquí?”

“Es una protesta, hombre. Necesitamos ayuda, hombre. Somos el 99% y nadie hace nada por nosotros!”

“De verdad? Por qué? Qué es lo que está sucediendo?”

“Son esos monstruos de Hollywood, hombre! Se llevan toda la atención. Son apenas el 1% de la sociedad de monstruos pero tienen el 40% de la riqueza! Todos se quieren disfrazar como ellos y a nosotros nos ignoran! No es justo! Nosotros también somos monstruos, también somos parte de la sociedad y somos el 99%, ayúdennos! Pero ya verás, esta protesta lo cambiará todo y entonces las cosas mejorarán!”

De pronto mi entrevistado comenzó a retorcerse en agonía y entonces se murió. No sabía qué hacer, pero tomé mi gas pimienta por si alguien intentaba culparme de su muerte.

“Qué mierda? Qué mierda acaba de pasar?! Yo no hice nada! Para atrás o les juro que se van a arrepentir del día en que su padre introdujo su pene en la vagina de su madre!”

“Descuida. Era un Kudan, les pasa a menudo” dijo un extraño ser con una almohada en la mano.

“Un qué? Que le pasa qué?”

“Un Kudan, seres con cuerpo de vaca y cabeza de humano. Nacen en Japón. Lo que sucede es que pueden hacer predicciones, pero sólo pueden hacer una. Luego de que la hacen, se mueren.

“Mierda, este lugar es cada vez más horrible, no se supone que aquí las cosas no se mueren?”

“Los que no se mueren son los inmigrantes, los espíritus de humanos muertos llegan y aquí se quedan. Los nativos del reino de la muerte, irónicamente, nos morimos”

“Vaya… eso está jodido”

“Jodido”

“Jodido… pero este tipo me estaba respondiendo una entrevista, no le pedí ninguna predicción!”

“Pues dijo que las cosas van a mejorar con la protesta… en cuanto hacen un enunciado en tiempo futuro, están como que haciendo una predicción así que se mueren”

“Eso suena… patético. Y tú qué eres?”

“Soy Enrique, un Makura-Gaeshi. También somos de Japón”

“Y tú qué haces?”

“Agarro las almohadas de la gente cuando duermen y se las pongo en los pies

“Y luego?”

“Es todo”

“… en serio? Eso es todo lo que haces? Eso es todavía más patético”

“Eso no cambia el hecho de que necesito dinero para vivir y los monstruos famosos como Freddy Kruger, el Depredador y los pitufos se lo están llevando todo”

“Hey, los pitufos son aterradores, así que cállate.”


Alguien hágalos arder, por amor de Dios!


Así que esta protesta está llena de monstruos que no pueden hacer un centavo porque sus gracias no son suficientemente monstruosas como para que alguien pague por ellas?”

“Bueno, no lo diría así…”

“Pero así es, no?”

“Sí…”

De pronto una voz comenzó a decir mi nombre “Ater… Ater, espera… no todos somos patéticos”

Giré en todas direcciones hasta que vi a un tipo desnudándose “Y tú qué haces? Un exhibicionista que asusta niñas quitándose la ropa y enseñándoles el cacharro? Qué mieeedo” De pronto el tipo se volteó y se empinó dirigiendo su trasero hacia mí.

“Madre de dios!”




“Qué carajos!!!”

“Ese es Marvin, un Shirime. Tiene un ojo en vez de ano y se lo enseña a la gente”, dijo Enrique.

“Dejame adivinar: Es de Japón”

“Sí… caray, nunca me había dado cuenta de lo inútiles que somos los monstruos de Japón”

“No sólo son inútiles, también son bastante estúpidos y mal diseñados. Cómo carajos hace para cagar si tiene un ojo atorado en la cola? Llora caca o algo así? Ahora ves por qué nadie les paga nada?”

El desfile de monstruos que no dan miedo pero que igual se sienten indignados y creen que merecen reconocimiento y que alguien les pague por no hacer nada escalofriante siguió sin que pudiera hacer nada mientras Enrique me guiaba por la protesta.

El chupacabras, que se alimenta de animales domesticados e inútiles porque no puede matar ni humanos ni animales salvajes; el Pájaro Oozlum, que es un pájaro común y corriente que vuela para atrás; Justin Timberlake… incluso nos encontramos con algo llamado Astomi, que parecía una mujer normal de India pero sin boca.




“Wow... ella no está tan mal. Qué se supone que hace?”

“Ahm… huele cosas”

“Uh?”

“Sí, como no tiene boca se alimenta oliendo cosas que huelen bien, como flores, pasteles, fruta, perfumes…”

“Cómo los matas?”

“Qué?”

“Qué cómo los matas, cómo los aniquilas, si uno te persigue agitando un cuchillo como maniaco cómo haces para detenerlo?”

“Bueno… pues… se mueren si huelen cosas con mal olor…”

Tomé a la Astomi por la cabeza y refundí su nariz en mi axila mientras se retorcía y luchaba por liberarse. Luego de tan sólo unos segundos cayó muerta ante la mirada horrorizada de Enrique. Ningún ser que sucumba ante el olor de mis axilas merece seguir vivo ante mi presencia.

Estaba harto. Desde que La Nueva Jefa me dijo que el trabajo involucraba indignados sabía que el trabajo sería horrible, pero esto iba más allá de lo horrible, era patético. Era como ver el Hindemburg estrellándose pero a diferencia de la caída del Hindemburg, esto no era divertido en lo absoluto. Era más desagradable que cambiarle los pañales a un bebé.


A un bebé especialmente feo.
                                                                   
“Enrique, no te ofendas, pero esta protesta, como todas las protestas de indignados, es inútil. Nadie les va a hacer caso si sólo se vienen a tirar y a estorbar el paso. En vez de eso deberían aprender a hacer otras cosas, cosas realmente escalofriantes porque esto es lo más triste que he visto desde que ya no salieron más fotos de Scarlett Johansson desnuda”, dije a mi acompañante mientras le vaciaba la lata de gas pimienta en la cara para que el consejo que le estaba dando se le quedara grabado en la mente. Y para entretenerme porque en serio estaba bastante aburrido.

Entonces procedí a abrirme paso entre la multitud con un bastón de toques –-y por abrirme paso quiero decir que electrocuté a todos los que pude, fuera necesario o no--. Una vez fuera de la tragedia a la que me habían enviado busqué un bar y me emborraché hasta perder el conocimiento. A la mañana siguiente desperté en el avión de camino a casa. Debió ser una noche inolvidable porque tenía crema chantilly en las bolas y no había señales de mi cartera o mis calzones.  


***********


Me encontraba sentado en mi escritorio. Estaba experimentando una diarrea de lo más jodona por haber comido de nuevo aquel sándwich de salchichas podridas que había dejado ahí antes de mi viaje a Nueva Muerte mientras escuchaba Ace of Spades de Mötorhead. La bastarda desgraciada hija de puta de La Nueva Jefa entró a mi oficina.

“Estoy leyendo eso”

“Ya sé que lo estás leyendo, por eso lo estoy escribiendo”

“No importa, como sea me pagan más que a ti. Y bien, cómo te fue?”

“Hazme un favor: Clávate todos los palillos que puedas en esos enormes y suculentos senos que tienes hasta que ya no aguantes el dolor”

“Así de mal, eh?”

“Huh? Me habías preguntado algo?”

“... de nuevo, no importa. Ya casi es sábado. Tienes el artículo?”

“Seguro, toma”

Le entregué el montón de hojas arrugadas que contenían mi artículo. En realidad era el borrador de mi artículo pero ya no tenía tiempo ni ganas de corregirlo o de pasarlo en limpio. Mientras La Nueva Jefa salía de la oficina dijo sonriéndome ligeramente:

“Esperemos que conserves tu trabajo, Ater”




No sé por qué, era mi jefa, era una mujer con más poder que yo dentro de EEyC, era una desgraciada que me había enviado a otra dimensión a estar entre hippies sobrenaturales… pero por alguna razón comenzaba a agradarme. Talvez hasta a gustarme. Quién sabe, talvez esa sonrisa había sido el principio de algo maravill…

“Estás al tanto de que estas caminando junto a mí luchando por escribir eso al final del artículo que me diste mientras lo lees en voz alta, verdad?” dijo, mientras me daba cuenta de que estaba caminando junto a ella luchando por escribir eso al final del artículo que le había dado mientras lo leía en voz alta y que además leería todo lo que había escrito.

Con un poco de suerte y si me daba prisa podría esconder a uno o dos niños asiáticos antes de que Servicios Sociales cerrara la operación de tenis del sótano, pero qué importaba, talvez esa sonrisa había sido el principio de algo maravilloso.


Ater Cacrena es el Editor en Jefe de Entre Espíritus y Cerdos (ladies). Síguelo en Facebook o Twitter. También puedes seguir Entre Espíritus y Cerdos en nuestra página de Facebook.




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