21 abr. 2012

El Observatorio de San Miguel de Allende


Antes de empezar, me gustaría hacer una serie de aclaraciones a todo visitante de EEyC, y es que primero que nada: tengo que confesarles que redacté algunos párrafos de este artículo en completo estado de ebriedad, por lo que si algo a continuación parece carecer de coherencia, no se alarmen, esa era precisamente la intención.


Como la intención de este hipsteriano artista contemporáneo era encontrarle sentido a dos bultos de tierra. En fin, Esa es material para un próximo artículo…

Y bueno, aunque este es uno de esos artículos homenaje que he tratado de anclar a mi redacción en este blog, justo como el caso del artículo de Ignacio Ramírez, ahora me enfoco en una experiencia reciente, vivida 100% en San Miguel de Allende, Guanajuato; la tierra de las viejas más buenas e inalcanzables que he visto y también de las inexactitudes e injusticias históricas y turísticas más patéticas que me ha tocado presenciar.

Por supuesto, esas injusticias históricas se refieren al equivocado tratamiento de la figura del Nigromante, lo cual, inevitablemente me conduciría a lanzarles gatos a la menor provocación. Por el momento me limitaré a reclamarles a ustedes, que sin deberla ni temerla, se han hecho acreedores de mi coraje respecto al abandono y desconocimiento que se tiene en San Miguel, en Guanajuato, y en México, respecto al telescopio más avanzado de Durango y a las caquitas en forma de aerolitos, o más bien al revés, que conforman el Observatorio de San Miguel de Allende.


Y por lo que acabo de ver en el baño, debí haberme comido uno por accidente.


Estaba yo, pues, perdido entre un mar de minifaldas norteamericanas con mi cara de hambre y con el único objetivo de aprender más sobre la cultura de San Miguel de Allende…y es que… ¿los culos y las tetas al aire son parte del patrimonio cultural de la humanidad hasta donde me quedé o no?


¿Qué pensaron que iba a mostrar…bola de cerdos?


Y bueno, las noches de San Miguel pasaron rápido entre majas desnudas y otras pintadas con patrocinio de Budweiser…


…de esa forma, el día se me fue en paseos coloniales, vomitadas y salvamientos por parte de Ater Cangrena, quien es como el hermano idiota de Ater Cacrena, solo que más preocupado por el devenir social, quien además, piensa que publicando artículos que solo él y su abuelita leen, cambiará el futuro inmediato de nuestra nación, y que, a pesar de todos los impedimentos físicos y mentales, consigue llevar a lugar seguro a cuantos borrachos le sean encomendados. 

...

En fin, ¿en qué estaba?, ah sí, en que los reyes magos no existen, también en que el Barcelona es un equipo de cagada que no conoce otra forma de empatar más que comprar árbitros para que marquen penaltis inexistentes…


Y eso no le gusta a Pierluigi Collina.

…y en el hecho de que San Miguel de Allende se concentra demasiado en Turismo y deja de lado a personajes trascendentales como Ignacio Ramírez, El Nigromante…y pues, Ignacio Ramírez, El Nigromante, sin olvidar, claro, a Ignacio Ramírez, El Nigromante (sí, ya sé que lo repetí un chingo de veces pero este es mi espacio en la “interné” y se chingan).

Pero en fin, ahí estaba yo conduciendo un auto fantasma en las afueras de San Miguel cuando me di cuenta de que no habría ni madres de habitación el siguiente poblado, momento en el cual decidí hospedarme en el primer cuarto sin vagabundos que tuviera a mi alcance. Afortunadamente, a mi camino se atravesó un niño al que atropellé, lo cual me elevó bastante el ánimo, hasta el momento en que finalmente encontré una habitación libre de condones, mecos, películas de ficheras y aquellos pintorescos cuadros cuados dignos únicamente de los hoteles que ustedes, queridos lectores, (y no se hagan weyes) visitan, por lo cual dejé de hacerme menso y entré.

Ya con el tipo de las sábanas arropándome dulcemente, y cantándome: Cuando arreglas mi cuarto, no encuentro nada, ¿a dónde vas con tanta prisa? Al partido de futbol le pregunté sobre aquella inquietud que tuve al leer aquel letrero exterior del hotel:



Bueno, después de eso le pregunté:

-Oiga, ¿dónde putas está el Observatorio que dice allá ajuera que está aquí?

-Ah, pues mire asté, el observatorio está aquí mesmo.

-¡Eh?

-No mame, acaba de usar indiscriminadamente un signo de admiración para abrir a uno de interrogación, [pedazo de imbécil/

-¿Aquí, arriba de esta habitación dónde, por los pujidos, parece que le están sacando los ojos a alguien?

-Así es, Odraude, así es. Nadamás que límpiate el meco que acaba de filtrarse por el techo, ¿no?


Escuché con incredulidad el hecho de  hubiera un observatorio astronómico encima de mis narices, por lo que por un momento decidí ignorar la invitación de Don Ramiro Mendoza, administrador del sitio, para recorrer el pequeño museo de sitio, sala de proyección, sala de telescopios y finalmente, el observatorio de San Miguel de Allende…pero ya convencido de que la televisión del hotel no captaría otro canal fuera de las telenovelas colombianas a las dos de la mañana, me decidí por la oferta no sin antes exigir un debido y bien merecido café con un sorbito de alcohol, para despertarme y observar mejor los astros, claro. 

He de confesar, si es que esto llega a ojos de Don Ramiro, mi primera impresión fue que sería un completo bodrio y un desperdicio de valiosos cincuenta morlacos que bien pude beberme al otro día en la cantina del pueblo. Dicho pensamiento se acrecentó cuando vi aquel video introductorio en el que un tipo con fachas de trailero y camisa hawaiana empezó a hablarme del universo.

Digo, es como si este sujeto protagonizara un documental contra la pedofilia.



Una sugerencia para futuras épocas es que descarguen videos más recientes, por dos razones: la primera es para actualizarse, pues no es muy creíble ver a un tipo con toda la facha de científico ochentero, en una cinta VHS (en pleno año 2012), con un doblaje todavía de aquellos en que la voz termina de hablar y el vato sigue moviendo su boca cinco minutos más…digo, y no es exageración, sencillamente muchas de las cosas que el tipo de camisa hawaiana consideraba misterios, ya se resolvieron hoy en día ¿No cabría mejor poner a Michio Kaku, Neil de Grasse Tayson o Morgan Freeman?


Además son re’ buen pedo.

En aquel momento estuve a punto de regresarme a ver la telenovela colombiana y el “Pare de Sufrir”. Afortunadamente no lo hice, y es que a la proyección, que he de recalcar, si es bastante malita y sustituirla no se lleva ni 30 pesos con Ares y un DVD, le siguió un salón que contiene una pequeña caja con cuatro aerolitos donados por un astrónomo también de san miguelino, quien, en palabras de Don Ramiro, “fue de las únicas personas que han creído en su proyecto”. Lo cual considero bastante loable. Las rocas están seccionadas por diversos estudios que les fueron realizados en la NASA y especifican claramente su origen desconocido y que “la composición de los metales” es claramente extraterrestre.

Mother of God!!

Ya ahí uno andaba interesado. En seguida, se nos condujo a la azotea del hotel (cabe mencionar que gran parte los recursos, que no son muchos, del observatorio son recaudados por los diversos negocios que Don Ramiro posee) en dónde, contrario al prejuicio que tenía de encontrar en la “Sala de Telescopios”: cuatro pinches telescopios Mi Alegría y un mapita con la Osa Menor y Andrómeda, me encontré un telescopio MEAD SC LX200, con la leyenda “Llorarás” al costado, como diría Alex Lora, importado de Estados Unidos (porque dice Don Ramiro no se venden…ni se conocen, en Guanajuato); y mientras lo calibraba para mostrarnos los cráteres de la luna, el llamado “Mar de la tranquilidad”, y el sitio exacto por el que caminó Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la luna…

-El segundo es después del primero.

(Y ese chiste no se lo robe al capítulo de “Homero en el espacio profundo”, je)



Claro que mientras Don Ramiro calibraba el telescopio nos entregó un par de binoculares para que no estuviéramos jodiendo… ¿resultado inmediato? Cinco minutos de espiar a la vendedora del Centro Cultural El Nigromante, que, tengo que decirlo, y volverlo a decir, ¡se cae de buena!

*Recreación

Ya después de observar las curvas de la mencionada sabrosura guanajuatense (mmmm…ricura), y de contemplar en todo su esplendor aquel puntito fosforescente que dijo ser Marte, Don Ramiro nos condujo a la última escala del recorrido, que si de por sí, ya con el telescopio MEADE y el acoso visual había valido la pena, terminó por anonadarme completamente con un telescopio semicomputarizado, un domo completamente adecuado para las finalidades del observatorio y una serie de artilugios que para que les cuento, el único problema fue que nuestra visita fue demasiado intempestiva, por lo que no pudimos ver aquel telescopio en acción, ni observar los anillos de Saturno ni mucho menos observar “Uranus” (sic). De manera que simplemente fue una platica sobre el esfuerzo que el Observatorio se ha llevado. Y yo quisiera, antes de escribir mi conclusión mencionar dos cosas que me parecieron interesantes respecto a la astronomía y San Miguel de Allende:


1.- Es curioso que un predecesor de la astronomía mexicana como Ignacio Ramírez, quien durante un breve periodo en el ayuntamiento de Puebla, convirtiera la Catedral en biblioteca y los campanarios en observatorios. Y digo, es curioso y lo resalto debido a que Ramírez, san miguelino también, está igual que esté observatorio: excepcionalmente chingón pero olvidado hasta por sus propios coterráneos. Parece que vender playeritas de Ignacio Allende lo es todo para la división municipal de turismo. O como se llame.

2.- Es igual curioso que aproximadamente 150 años después, un habitante de San Miguel se ocupe de posicionar a su municipio natal dentro del plano internacional, como ya lo hizo Don Ramiro al obtener en 2004 el aval de la InternationalPlanetarium Society (IPS):


Conclusión:


Aunque en épocas pasadas fui criticado, quizás por alguna línea implícita en mi discurso (y que cabrón se escucha eso, ¿o no?) por menospreciar los esfuerzos que en México se hacen respecto a la astronomía, creo que ejemplos como los de Ramiro Mendoza Olvera son muestras de que es posible lograr avances en este y en cualquier otro rubro de las ciencias, la educación, el deporte…etc. 

Actividad todavía más notable si les menciono que Don Ramiro organiza visitas gratuitas a niños de comunidades indígenas, generalmente en grupos de 40 o 50 chamacos que en su miserable vida (y digo miserable debido a las condiciones de pobreza, no por otra cosa) han visto un telescopio. Y por lo mismo, todos los chamacos salen queriendo ser astronautas y sacrificarse cual Bruce Willis en Armaggedon; o quedarse inmóviles ante un tsunami consecuencia del impacto de un asteroide marca diablo, de la forma en que solo Seann Connery haría; todo lo anterior mientras Steven Tayler y Michael Bay, les explotan la garganta y la cabeza, respectivamente.

Enfatizo: no me retracto por lo que dije con anterioridad en este artículo, es más, sigo sosteniendo que la precariedad de los estudios en México se debe a la falta de apoyo al ramo, ¿ps a quién chingados le importa el espacio?, y eso lo he escuchado de la viva voz de la Dra. Julieta Fierro, y en este caso especial, de Ramiro Mendoza, quien con el orgullo que solamente otorgan la nobleza y la honestidad, dice: “yo no he engañado a nadie |…| Con este pequeño y limitado esfuerzo, quiero solamente dejarle algo a mi pueblo, San Miguel de Allende.”

Les dejo los datos del Observatorio de San Miguel de Allende, para que contacten a Don Ramiro Mendoza, agenden una visita (ahí vienen los teléfonos y el e-milio del sitio) y comprueben por ustedes mismos la chingonería del sitio, apoyen a esta causa (no sean codos).


Yo finalizo con la foto de un auténtico Don Chingón:




PD: Espero este rollo de “causas sociales” no haya sonado demasiado a Hazme, me disculpo si sonó así, y si algún tipo (ejem, ejem…Chilakil y compañía)  se quejan de que me mofé con este tributo. Me vale madre jaja. Afortunadamente hemos estado ocupados estableciendo nexos con la Complutense de Madrid y con nuestras abuelitas ¡Aguas, cabrones!

Para cualquier comentario, a favor o en contra, me encuentran aquí y aquí…(excepto si es de parte de la sabrosura a quien acosé, bueno, si es un “por favor, Odraude, hazme un hijo”, bienvenidos sean los comentarios.

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3 comentarios:

  1. Hace poco volví a leer tu cuento del músico, me gusta mucho ese cuento tuyo :)

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    1. Muchas gracias, ya le perdí la vista al link de ese cuentito. A la distancia pido perdón por los dedazos que se me fueron jaja... Pero espero pronto darle una corregida a ese y otros textos para quizás publicarlos en el otro blog mientras que me llega el cheque de EEyC.

      Saludos

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    2. si y más por que recuerdo que me pediste permiso para usar mi nombre en él jojo

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